Pepe Campos da la primera puntada de la nueva túnica de Humildad y Paciencia

La historia de las hermandades y por ende del universo cofrade se nutre de multitud de detalles que conforman la memoria colectiva de sus miembros y al mismo tiempo de elementos mucho más importantes, las personas que las constituyen. De ahí que la comisión encargada de ejecutar el sueño de una túnica para Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia haya querido tener un gesto extremadamente singular y dotado de una belleza incalculable con una de las personas que es historia viva de la Hermandad de la Paz y Esperanza.

Se trata de José Campos Fernández, Pepe Campos para todo aquel que se precie de ser hermano de la cofradía, patriarca de toda una generación de hermanos de la Paz y emblema de una manera de ser y sentir, en la que la humildad es bandera y seña de identidad. Un hombre cuya vida ha estado siempre comprometida de una manera ineludible con la corporación capuchina y cuyo corazón jamás podría haber latido de no hacerlo en el seno en el que habitan sus devociones más profundas, la Virgen de la Paz, a quién ha acompañado de fiscal de paso durante buena parte de su vida, y Jesús de la Humildad y Paciencia a quién tantas veces ha mirado a la cara y se ha reflejado en ambas advocaciones para construir su propia personalidad.

En el taller de Jesús Rosado, en la localidad sevillana de Écija, Pepe Campos ha protagonizado un gesto cargado de un profundo simbolismo, porque así lo han querido los costaleros del Humilde Rey de los Cielos. Y es que este hombre fundamental para entender la historia contemporánea de la Hermandad de la Paz, una de las personas más queridas de cuantas han respirado incienso en el seno de la casa de todos los cofrades de la Paz, será el encargado de dar la primera puntada de la túnica bordada que, como maravilloso regalo, los hombres que son pies de Jesús de la Humildad cada Miércoles Santo quieren hacerle con motivo del 75 aniversario de su bendición que el pasado 24 de enero fue celebrado por la Hermandad de la Paz. Nadie tan humilde como Pepe Campos para ser encargado de tal honor, de ahí que el gesto sea especialmente simbólico. Un instante que a buen seguro ha estado cargado de una profunda emoción.