Advertisements
El Capirote, Granada, Jaén, Opinión, Sevilla

Pérdida de identidad

El convento de los Ángeles fue fundado en 1538 por el comendador de la Orden de Santiago, Rodrigo Ponce de Ocampo, en el barrio del Realejo. El cenobio albergaba en su interior imágenes de gran devoción entre los vecinos del barrio, como el Cristo de la Salvación y la Virgen de los Ángeles. Además, de este convento salió la Virgen de la Misericordia, la dolorosa de los Favores. Estas son algunas pinceladas sobre un convento que ha echado el cierre tras cuatrocientos ochenta años, llevándose devociones y tantos rezos que de un cerrojazo han caído en el silencio más absoluto.

La crisis que viven las vocaciones es tristemente una noticia que ofrece datos alarmantes: por ejemplo, en Aragón se han cerrado trece cenobios en los últimos catorce años, prácticamente uno por año. Y no solamente se van las novicias sino que miles de historias, capítulos, ya sean ligados a la religión o al entorno en el que vivían, se quedan olvidados para siempre. En el caso del monasterio conocido entre los vecinos como las “Vistillas”, del Realejo, su cierre es también el cerrojazo a una seña de identidad del barrio. El Cristo de la Salvación marcha a Sevilla y la Virgen de los Ángeles se encuentra ya en una capilla en el convento del Santo Ángel Custodio de la calle San Antón. Atrás quedan los enfrentamientos con el arzobispado por la salida de la imagen letífica y que la curia prohibió, así como la novena que realizaban las novicias previa a la festividad de la Virgen. Desde 2015 fueron acarreándose problemas pero con la muerte de la abadesa las tres únicas monjas que residían fueron trasladas a otros conventos.

Más allá de estas luchas internas – hubo hermanos que incluso quisieron sacar la imagen en procesión a pesar de la orden del arzobispado –, lo que queda es un barrio sin una de sus principales devociones, sin visitas al convento, cerrado a cal y canto y, en definitiva, sin una de sus señas de identidad. Hay quien afirma que será reconvertido en hotel, algo que desgraciadamente se repite en bastantes espacios de estas características. El barrio pide la vuelta de la Virgen pero todavía no han hallado respuesta.

Este es el último de los ejemplos conocidos que deja una huella que el tiempo borrará. Y así sucederá si se continúa con esta sangría que se lleva no solamente imágenes sino parte de la historia porque, entre otros asuntos, ¿cuántos tomos carcomidos, apenas ilegibles por culpa de la humedad, contienen datos que arrojarían luz a lagunas de nuestro pasado?

El hecho de que la mayoría de estos inmuebles no dependan directamente de la Iglesia sino de las órdenes religiosas hace que la administración no emane directamente de los obispados, por lo que no pueden hacerse responsables de su mantenimiento. En Jaén, las hermanas próximas a la iglesia de la Magdalena cedieron la capilla que, gracias a la apertura de un pasillo, pudieron conectarlo con el templo, por lo que los devotos pueden acceder a rezarle a las imágenes a las que acudían cuando estaban las novicias. En Sevilla, los franciscanos marcharon de San Antonio pero ahí sigue la hermandad del Buen Fin, haciéndose cargo del inmueble, pero no todos corren la misma suerte. Hay espacios abandonados, derruidos, grandes ejemplos de la arquitectura que son pasto de la dejadez, creciendo plantas que devoran la riqueza atesorada durante siglos.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: