Pérez Indiano refleja la luz de Umbrete en El Rocío

La localidad del aljarafe sevillano de Umbrete ha tenido el placer de contar con la presentación de la última obra del prestigioso pintor José Tomás Pérez Indiano, concretamente el cartel para la Hermandad del Rocío de la localidad.

Por todo el mundo rociero es de sobra conocida la devoción que este pueblo sevillano tiene hacia la patrona de Almonte. Por ello, creo que no hay mejor título para ilustrar este cartel: «El sol que todo lo baña». Ella es sol para los rocieros de umbrete, luz que guía sus caminos; una luz que viene representada por las características ráfagas de la Santísima Virgen del Rocío de la valiosa pintura del Simpecado primitivo.

Es una composición, según el propio autor, «que gira en torno a la Hermandad, haciendo un guiño al pasado y al presente. Por aquellos que conocieron y rezaron ante la Bendita Pintura del Simpecado antiguo y por todos los Rocieros que hoy en día le rezan al bendito Simpecado». Dos son las partes en las que se puede dividir la composición. La parte derecha con la silueta del Simpecado actual y la izquierda con el singular cajón de Umbrete.

En la parte derecha podemos observar bordados entremezclados con ramas olivos y aceitunas, espigas y uvas, haciendo alusión a los cultivos de la tierra. Su fondo tiene el color del campo, el color rojo sacramental y el amarillo, referente a la divinidad. Como curiosidad, podemos observar como un colibrí se posa en una rama de olivo, simbolizando la Resurrección del Señor y la llegada de un nuevo Pentecostés. Como hemos dicho, a la izquierda observamos el cajón flanqueado por el arcángel San Rafael, primer peregrino.

Respecto a los colores podemos afirmar que Pérez indiano ha representado desde el ocaso hasta el amanecer. Colores que los rocieros de Umbrete contemplan cada año cuando hacen el camino hacia las mismas plantas de la Santísima Virgen. En la tipografía el nombre de rocío se entremezcla con el nombre de Umbrete. «Decir Umbrete es decir Rocío».

Por último, podemos observar el vuelo de unas palomas que simbolizan al Espíritu Santo. Él se adentra hasta el mismo corazón de los rocieros de Umbrete a través del bendito Simpecado y que, con una lluvia de pétalos lleva las oraciones hasta la misma Madre.

José Tomás Pérez indiano vuelve a regalar al mundo de las hermandades una verdadera obra de arte que quedará para siempre en el recuerdo y en el corazón de todos lo rocieros.