Pétalo celestial del Carmelo

La Bendita Imagen inicia los cultos con la Solemne Veneración

El mes de julio deja siempre estampas incomparables por su belleza y carga emotiva, como se ejemplifica en los tradicionales besamanos, convertidos desde la pandemia en veneraciones, a la Santísima Virgen en su advocación de Nuestra Señora del Carmen.

Uno de estos cultos señalados es el acercamiento a los fieles de la Reina y Hermosura del Carmelo de la Parroquia de San Gil, una Imagen de candelero gubiada por José Ordóñez y retocada por Francisco Buiza, culminando los trabajos sobre la talla en 1975.

La Titular Letífica preside el presbiterio del Altar Mayor con un exquisito montaje en el que predomina el exorno floral, destacando el arco vegetal que se alza tras la Señora.

El mencionado altar incluye también dos pequeños altarcitos presididos por pinturas alusivas a la Virgen, con velas y flores junto a ellas.

El hábito carmelitano conjugado con el manto blanco resplandecen el rostro de la Rosa más dulce del Carmelo, ataviada de manera espléndida por su vestidor José Manuel Lozano.

Y el Niño Jesús completa la escena mirando al espectador, bendiciendo a los devotos con su Divina presencia.