“Hoy es un día de gozo, alegría, ilusión y de mucho agradecimiento. En el día de ayer nuestra Hermandad recibió otra muestra de la generosidad tan desmedida de los devotos y devotas de nuestros Sagrados Titulares. Ha sido una total sorpresa recibir este regalo impensable para nosotros, como es el manto que os presentamos en el día de hoy bordado en oro sobre terciopelo azul para que nuestra bendita madre de Los Ángeles lo porte cada Viernes de Dolores a partir de ese año si Dios quiere y también lo luzcan nuestros Sagrados Titulares durante el año en su capilla”.
En esos términos, a finales del pasado mes de diciembre, se expresaba la Hermandad del Soberano Poder de Morón. La felicidad de la cofradía era evidente, sin saber entonces que el nuevo manto iba a ser colocado en el ojo del huracán. Y es que, desde aquel 21 de diciembre nada más se dijo, hasta que la cuenta en la red social X de ‘El Llamador’ de Canal Sur abrió la espita.
“La hermandad del Soberano Poder de Morón recibe de un grupo de donantes un manto confeccionado en Pakistán”. Eso se leía en la publicación, en un tono que no se sabe si era pretendidamente neutro, pero el solo hecho de mencionar al país asiático ha generado una polémica en redes y, en concreto, en los comentarios al post.
La polémica
Entre lo que se ha podido leer ha habido respuestas tales como, “ya no es el dinero, sea mejor o peor, es que a pocos metros tienen un taller de bordado. Me parece un error de la Hermandad, haber aceptado el regalo”. Quien lo ha tildado de “vergonzoso”, quien señala que se está externalizando el arte sacro. Pero también quien se pregunta “¿y lo malo?”, o quien directamente afirma que “cosas peores se han visto por aquí”.
El ‘lobbie de la aguja’

La supuesta polémica pasa, aunque haya quien no quiera reconocerla, parte de una simple cuestión de libre mercado, ya que la realidad es que en Pakistán el precio es inferior. Y ahí es donde entra el término “intrusismo”, cuando resulta evidente que no el modelo de negocio no es el mismo que el de los talleres de bordado tradicionales. Amén de que no es un encargo de la cofradía, sino un regalo de un grupo de devotos, que tienen libertad (al enos, de momento) para encargar y donar lo que les venga en gana.
Tampoco deja de llamar la atención una pregunta que no se hace en público: ¿Y si en lugar de Morón hubiera sido en Sevilla? U otra: ¿Y si el diseño o ejecución de la pieza fuera deficiente, pero realizado o ejecutado por artista y artesano de la capital hispalense? Y una más ¿Hay algún -o algunos- artesanos agitando este avispero? Las respuestas quedan a discreción del lector.





