Polémica en Puente Genil por la celebración de una misa de la Hermandad de la Santa Cena con la asistencia de varios hermanos

Hasta ocho personas participaron la mañana del Lunes Santo en una eucaristía en la iglesia parroquial de San José, de la localidad cordobesa de Puente Genil -donde gobierna el PSOE-, según se pudo constatar en la retransmisión en directo que del culto realizó una cadena de televisión local. La presencia de estos ocho asistentes, incluidos el sacerdote y dos personas vestidas de nazareno, motivó la alerta de algunos vecinos que notificaron a las autoridades lo que estaba sucediendo, lo que propició que sendas dotaciones de la Policía Local y la Guardia Civil se dieran cita en templo, si bien cuando los agentes acudieron al enclave, el oficio ya había concluido y solamente se hallaban en el templo las personas que estaban desmontando el altar derivando el asunto en un expediente sancionador que deberá ser resuelto en breve.

Si bien ni la hermandad ni la agrupación de hermandades y cofradías de Puente Genil se han pronunciado al respecto, la eucaristía ha tenido consecuencias en forma de protesta por parte de Izquierda Unida y de dimisión de la concejal socialista de Igualdad, Mayores, Infancia y Cooperación al Desarrollo, Mariola González, que asistió a la eucaristía, algo que reconoce que fue una situación «poco acertada». La dimisionaria ha precisado que “siempre he trabajado con el corazón por mi pueblo y por aportar mi granito de arena, olvidándome muchas veces de ser cargo público”, al tiempo que ha asegurado sentirse “enormemente decepcionada y triste, porque no merecen ni mi familia ni yo las calumnias, ofensas e insultos vertidos hacia mi persona”.

Cabe recordar que el artículo 11 del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma, establece “medidas de contención en relación con los lugares de culto y con las ceremonias civiles y religiosas” indicando que “la asistencia a los lugares de culto y a las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres, se condicionan a la adopción de medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro”. Juzguen ustedes si ocho personas en una iglesia, incluyendo al sacerdote, suponen una aglomeración o no.