Nunca ha dejado de asombrarme la imbecilidad profunda de algunos individuos que presuntamente comparten la condición humana con las personas normales. Cualquier excusa es buena para demostrar que hay un elevado porcentaje de la población que no sólo tiene las neuronas justas para no cagarse encima sino que directamente debería estar privado del derecho al voto, por su infinita estulticia.
Como les decía, cualquier oportunidad es válida para ejemplificarlo. La última, el traslado de la Estrella desde San Jacinto hasta la Catedral de Sevilla, donde este viernes tendrá lugar una misa pontifical con motivo de la celebración del XXV aniversario de la coronación canónica de la bellísima dolorosa trianera que protagonizará el sábado una multitudinaria salida procesional de regreso a su capilla, a tenor de lo presenciado este jueves.
En esta dinámica absurda en la que se halla inmersa la sociedad contemporánea, en la que muchos pretenden reducir la libertad a su mínima expresión, o directamente erradicarla, imponiendo a sus semejantes cómo pueden o no pueden obrar, qué tienen que decir, cómo deben pensar y de qué modo han de hablar (no digamos ya si podemos o no demostrar nuestra fe en público), un buen número de totalitarios han pasado la tarde del jueves insultando a la Hermandad de la Estrella, a media Sevilla y a buena parte del universo cofrade por haber cometido el pecado mortal de haber sacado a la Virgen a la calle en medio de un luto oficial declarado por la trágica muerte de más de 150 personas.
Una opinión compartida por muchos de quienes nos odian. Algo perfectamente demostrable comprobando la clase de insultos proferidos y la utilización de ridículas expresiones como «ya están sacando muñecos a la calle» e imbecilidades equivalentes, que algunos subnormales utilizan (pido permiso a quien corresponde por recurrir a su palabra fetiche) porque piensan que con ello nos ofenden cuando en realidad lo único que demuestran es una infinita ignorancia, más allá de un considerable retraso mental. Que nos insulten estos especímenes porque sacamos imágenes a la calle, es algo que quien más, quien menos en el mundo de las cofradías tiene perfectamente asumido.
Con lo que no contaba es con que esta absurda teoría de que la Estrella no podía salir hoy porque estamos de luto oficial haya llegado a calar incluso entre algunos que no solo se autodenominan cofrades sino que incluso se visten de nazareno o se meten bajo una trabajadera. Queridos niños: ¿os habéis parado a pensar por qué sale la Virgen o el Señor a la calle cuando lo hace? ¿Sabéis que en Semana Santa lo que y conmemoramos es la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo? Pero sobre todo: ¿hay un momento más crucial, más adecuado, más oportuno que éste, para que la Madre de Dios salga a las calles para sanar las almas malheridas y los corazones destrozados, para devolver la Esperanza a quien la haya perdido tras lo acontecido en los últimos días o para servir de Estrella, en medio de la tempestad, a quien navegue, precisamente ahora, por el océano del sufrimiento?
Si no sabéis responder a estas preguntas, o vuestra respuesta es distinta a la mía, lamento deciros no habéis comprendido absolutamente nada. Para esto salen las imágenes a la calle. Para servir de consuelo y asidero a quien más lo necesita, cuando más lo necesita. Y hoy, la Estrella ha sido el faro de vida, de fe, de paz y de reconciliación que ha iluminado a todos aquellos que han tenido la inmensa fortuna de encontrarse con ella. Por eso los cielos han concedido una tregua inesperada para que inundase con su inmensidad las calles de Sevilla. Porque hoy la Estrella era más necesaria que nunca.





