Presentada la nube de ángeles para el camarín de la Patrona de Castilleja de la Cuesta realizada por Darío Fernández

El amor y la devoción que la Asociación de Hijas de María siente por la Inmaculada Concepción es por todos conocidos. Transmitido de generación en generación, y desde 1885, madres, tías, abuelas,… se han convertido en las “fieles centinelas” de la Patrona de la Villa de Castilleja de la Cuesta.

Cada labor que realiza la Asociación tiene un solo camino: la Concebida sin Mancha. Por ello, hace dos años se tomó la decisión de ofrecer a la Santísima Virgen un presente que perdurara en el tiempo: una nube de ángeles para sostener en el camarín a la Sagrada y Bendita imagen de María Inmaculada.

El encargado de realizar tan valiosa labor ha sido el destacado imaginero Darío Fernández Parra. Nacido en Sevilla, aprendió la disciplina de la imaginería de su maestro Antonio Dubé de Luque, al tiempo que cursaba en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla, las especialidades de Escultura de Madera y Piedra y Cerámica, ingresando posteriormente en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla.

Reconocido con numerosos premios durante su trayectoria profesional, también en la Hermandad de la Calle Real perdurará su obra con las imágenes de San Juan Evangelista y de Santa María Magdalena realizadas para la Corporación en el presente año, y ahora con la excelente nube encargada por la Asociación de Hijas de María.

La nube, de bulto redondo, original, de gran belleza y dinamismo, sigue los modelos iconográficos y estéticos del siglo XVIII y XIX, y sobre todo los de la imagen de la Inmaculada Concepción, teniendo en cuenta también el contexto artístico donde irá ubicada, el altar mayor barroco de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción. Es de madera de cedro. Todo, incluyendo la moldura de la peana dorada, va dorado en oro fino de 24 kilates por los Hermanos González. La base de la peana es marmorizada con pigmentos y óleos. 

Está compuesta de diez hermosas cabezas de ángeles querubines distribuidas en varios grupos y que hablan entre ellos de la Pureza de la Virgen. Dos se separan de estos grupos, uno, el superior izquierdo mira directamente con mucha felicidad a la Virgen, y el otro, centrado y en la parte inferior mira a los fieles y contempla nuestra actitud ante la Inmaculada, haciendo con esta cabeza un guiño a muchos ángeles de retablos y de imágenes marianas que existen en nuestro patrimonio. Todo está tratado desde el naturalismo idealizado, personalizando cada uno de  los ángeles para darle más vida.

La policromía está tratada con colores asentados y templados, inspirándose el escultor en los elegantes tonos que solían aplicar en obras de Martínez Montañés y Juan de Mesa, a ejemplo de las dos Trinidades de la Parroquia de San Ildefonso o la Virgen de la Asunción de la Parroquia de la Magdalena, de Sevilla. Ambos, son relieves donde aparecen las nubes. Para añadir algo de color se han empleado en las alas colores azules, ocres, verdes y rojos simultáneamente. Hay que destacar también que todos los ángeles que componen la nube tienen los ojos azules, como signo de fidelidad y amor a la Virgen.

En este próximo año 2020, y para completar la obra, el escultor modelará y esculpirá dos ángeles serafines que son los que sostienen la bandera de España y la concepcionista, al tiempo que están sentados sobre la nube, y que completarían el conjunto.