Presentado el cartel “Sevilla Eucarística 2025”: un homenaje pictórico al ostensorio de San Juan Nepomuceno

Una obra del pintor Jonathan Sánchez Aguilera celebra la belleza y el significado del patrimonio litúrgico de la Catedral hispalense

En la tarde de este primer lunes de junio, el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla ha dado a conocer el cartel anunciador de “Sevilla Eucarística 2025”, una pintura original del artista Jonathan Sánchez Aguilera, natural de Coria del Río. La presentación oficial ha tenido lugar en la histórica Capilla de Santa María de Jesús, junto a la Puerta de Jerez, en un acto presidido por el delegado de sacramentales del Consejo, Antonio J. de la Fuente, quien se encargó de glosar la figura del autor y el contenido simbólico de la obra.

Este nuevo cartel, que cada año prepara el organismo cofradiero para anunciar los actos sacramentales en la ciudad, pone el foco en una pieza de orfebrería de excepcional valor: el ostensorio de San Juan Nepomuceno, conservado en el tesoro de la Catedral de Sevilla. Se conmemoran en esta edición los 250 años de su ejecución, datada en 1775, cuando fue adquirido en Roma por el entonces arzobispo hispalense, el cardenal Francisco de Solís y Folch de Cardona. Fue incorporado oficialmente al tesoro catedralicio en el año 1780.

Conocido popularmente como el “ostensorio de las espigas”, por los motivos de trigo repujados que adornan su diseño, esta custodia se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles del culto eucarístico sevillano. Según atestigua una inscripción en su base, fue adquirida durante el cónclave en el que fue elegido el papa Pío VII, circunstancia que aporta un guiño histórico de notable valor, pues dos siglos y medio después, la Iglesia universal vuelve a vivir un proceso de elección papal.

“Con esta pintura he querido no solo recuperar el contexto histórico y artístico de esta custodia singular, sino también ensalzar su profundidad devocional, muchas veces desconocida para el gran público”, ha declarado Sánchez Aguilera, quien plasma con maestría una de las piezas más ricas del arte sacro hispalense. El ostensorio representa un auténtico compendio de simbología eucarística. En su parte superior, destaca un relieve de la Virgen de Loreto, inspirado en la imagen venerada en el santuario adriático de la Santa Casa, representada según la antigua tradición: revestida con ropajes bordados, joyas y coronas.

El viril, que sostiene la Sagrada Forma, se encuentra rodeado de una exaltada gloria barroca, en la que seis ángeles se postran en adoración entre tembladeras salpicadas de uvas, formadas por más de mil quinientas perlas naturales. El conjunto incorpora los símbolos del pan y el vino, raíz del sacramento eucarístico: espigas y racimos, trabajados con un detallismo deslumbrante. Rematando la pieza, la figura de San Miguel Arcángel sostiene una cruz incrustada de piedras preciosas, culminando la composición con poderosa verticalidad.

La obra pictórica, de 122 x 60 centímetros, ha sido ejecutada al óleo sobre tabla y responde a una estética hiperrealista, característica del estilo depurado del autor. Sánchez Aguilera confiesa haber optado por un tratamiento preciosista en el que la luz juega un papel clave: “He intentado infundir una atmósfera espiritual mediante veladuras que intensifican la luminosidad sagrada del ostensorio, creando un efecto envolvente con tonalidades dorado-verdosas que armonizan con el metal y las piedras de la custodia. El fondo, de naturaleza abstracta y carente de horizonte, permite resaltar la tridimensionalidad del motivo central, que emerge con fuerza visual sobre una tipografía sobria y elegante”.

El resultado es una imagen profundamente simbólica, en la que la historia, el arte y la fe se entrelazan. En palabras del Consejo de Hermandades, este cartel se convierte en testigo visible de la presencia viva del Señor en el Sacramento del Altar, una presencia que trasciende el tiempo y el espacio, y que convoca, cada año, a la ciudad entera a renovar su adoración en torno al Corpus Christi.

Así, “Sevilla Eucarística 2025” no es solo un anuncio, sino una proclamación visual de la fe de un pueblo, una meditación pictórica sobre el Misterio, y un homenaje a uno de los tesoros más desconocidos —y a la vez más elocuentes— del inmenso patrimonio espiritual y artístico de Sevilla.

Un artista consolidado en el ámbito sacro

Jonathan Sánchez Aguilera, nacido en Coria del Río en 1982, forjó desde temprana edad una sólida vocación artística, que lo llevó a formarse en la Escuela Della Robbia. Desde sus inicios, mostró un particular interés por las técnicas figurativas, explorando las posibilidades expresivas del realismo hasta derivar en una estética hiperrealista de fuerte identidad propia.

A lo largo de su trayectoria ha desarrollado una amplia labor en el género cartelístico vinculado a las cofradías, con más de treinta obras para hermandades de Semana Santa, Glorias y romerías de toda España. Entre sus trabajos más celebrados figura el cartel de las Hermandades de Gloria de Sevilla en 2015, editado por el Consejo de Hermandades y Cofradías. Asimismo, fue autor del cartel de las Fiestas de Primavera de 2018, así como de numerosas composiciones para corporaciones de gran relevancia como La Macarena, El Gran Poder, La Esperanza de Triana, Las Cigarreras o la Hermandad Matriz de Almonte, entre otras muchas.

En paralelo a su producción cartelística, Sánchez Aguilera ha cultivado la pintura sacra con obras que se integran en espacios litúrgicos de diversa índole. Entre ellas sobresalen el tríptico de la Coronación ejecutado para el convento del Santo Ángel en Sevilla, o el conjunto de cinco grandes lienzos que conforman el retablo mayor de la parroquia de San José, en su localidad natal.

Su actividad artística se ha proyectado también en el ámbito expositivo, participando en muestras nacionales e internacionales, y colaborando con galerías de arte de ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia. A lo largo de su carrera ha sido merecedor de diversos reconocimientos relacionados con la pintura contemporánea, consolidando su presencia en el panorama del arte religioso actual.

Un cartel con vocación de legado

La obra, que representa uno de los hitos de la programación del ciclo #SacramentalesSevilla25, se sumará a un itinerario de actos destinados a revalorizar el culto eucarístico en Sevilla, profundizando en la conexión entre arte, fe y patrimonio. Tras su presentación, el cartel será expuesto en diversos espacios eclesiásticos antes de pasar a formar parte del acervo artístico de la Archidiócesis.

Con esta aportación, Jonathan Sánchez Aguilera ofrece no solo una pieza de innegable calidad técnica, sino también una reflexión visual sobre la centralidad del Sacramento en la vida cristiana, tomando como referencia una obra cumbre de la orfebrería sevillana del siglo XVIII.

El ostensorio de San Juan Nepomuceno: arte y liturgia al servicio del Sacramento

El cartel “Sevilla Eucarística 2025” toma como motivo central el histórico ostensorio de San Juan Nepomuceno, una pieza anónima de origen italiano, datada en el siglo XVIII, y conservada en el tesoro de la Catedral de Sevilla. Esta joya de orfebrería sacra se erige como testimonio tangible de la espiritualidad y la estética barroca, convirtiéndose en protagonista en las celebraciones litúrgicas más solemnes de la Iglesia hispalense.

Su minuciosa elaboración, ejecutada con técnicas y materiales preciosos, refleja la importancia atribuida a estos objetos en la liturgia católica, especialmente durante la solemnidad del Corpus Christi y otras grandes festividades del calendario eclesial. La Catedral de Sevilla conserva varias de estas piezas, utilizadas indistintamente a lo largo de los años, que forman parte del rico acervo ceremonial del templo metropolitano.

Como recordaba el Cabildo en una nota reciente, “la tradición y la belleza artística se entrelazan en estos ostensorios, que representan la devoción y la solemnidad de la fe cristiana”. Su función no es meramente ornamental: constituyen instrumentos de culto concebidos para la exposición del Santísimo Sacramento, en los que la belleza material sirve de marco a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En este contexto, la obra de Jonathan Sánchez Aguilera no solo capta la forma, sino también el sentido teológico y simbólico de la pieza representada.

En definitiva, el ostensorio elegido para esta edición conmemorativa no solo celebra su 250 aniversario, sino que actúa como puente entre la historia, la liturgia y la expresión artística, encarnando visualmente la centralidad de la Eucaristía en la vida de la Iglesia.