Que María Santísima de la Soledad interceda

Aristóteles, uno de los padres del pensamiento occidental, expuso las siguientes palabras: “El Ser Humano es un ser social por naturaleza”. Los amantes o los que poseen algún tipo de conocimiento, sobre la disciplina sociológica, entienden que la persona o el individuo, se encuentra dentro de un grupo o colectividad. Asimismo, si nos elevamos hacia lo divino, el Misterio de la Santísima Trinidad es “una sociedad” de tres personas, constituida por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que componen la esencia de Dios. También, en la Divina Revelación, Dios eligió al Pueblo de Israel, y posteriormente, Jesucristo, escogió a los doce apóstoles, a los demás discípulos y a las Santas Mujeres, sucesores nuestros en la Fe, e Iglesia primitiva.

No hay que ser muy lúcido, para poder llegar a una conclusión o una máxima, con relación a que el Ser Humano, se encuentra ubicado en un conjunto, agrupación o colectividad, en la cual crece, se desarrolla, interrelaciona, se comunica, interactúa, y se identifica con la misma. La persona, en ningún momento, se encuentra aislada o retirada, esta pertenece a un compuesto, conformado por otros seres semejantes a ella. No se podría entender el sujeto sin la colectividad, y tampoco entender, la colectividad sin el sujeto.

Así pues, con el devenir de nuestra época, se ha modificado la noción de la persona y de la sociedad. Primero, es “el yo”, luego también “el yo”. La colectividad, las estructuras sociales y el conjunto, pasan a ser parte de “mi yo”, en tanto en cuanto, puedan servirme, serme útiles, cubran mis necesidades y sean de provecho para mis intereses. Si, en un momento determinado o por circunstancias varias, la agrupación no es de mi agrado, o ya no me interesa, simplemente, con “desconectarme” o “pulsar un botón” (como cuando utilizamos las nuevas tecnologías) me vuelvo a encontrar con “mi yo”, el que es, punto de partida y de llegada, siempre, dando lugar a lo que se conoce, por individualismo.

Este fenómeno, el individualismo, trae consigo consecuencias perjudiciales a nuestro mundo. El Papa Francisco, lo ha mencionado de la siguiente forma: “la cultura del descarte”, en donde se encuentran: los enfermos y discapacitados; los inmigrantes y los refugiados; los toxicómanos o drogadictos; los pobres y los más necesitados; los ancianos; los marginados por alguna causa; encontrándose, todos ellos, en situación de vulnerabilidad, desamparo y en definitiva, en soledad. Pero, por supuesto, como a “mí” no me afecta tales situaciones, o el asunto deberían de solucionarlo otros, “me es indiferente”.

Del mismo modo, en nuestro entorno más cercano, nos topamos con la máxima prueba, de que el individualismos, es una gran certeza y realidad muy viva. A nuestro alrededor, multitud de personas, se encuentran en soledad, y simplemente, hay que echar un vistazo al Instituto Nacional de Estadística, y se puede comprobar cómo han aumentado y proliferado, las viviendas en las cuales, son habitadas por una y única persona. ¿Quién no conoce a alguien que viva sin compañía? Las razones por las que se encuentran en esta situación son muy variadas y variopintas. Muchas de estas personas, de la soledad física, pasan a sentir en su interior una sensación angustiosa de soledad, porque el Ser Humano, no ha sido creado para vivir en soledad, “Dijo Dios: no es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2,18). Por consiguiente, el católico no debe de estar de brazos cruzados y debe diligentemente pasar a la acción. La Santa Iglesia de Dios, siempre ha respondido con soluciones a los tiempos, y en esta ocasión, no será menos. Me consta, que las puertas de la Iglesia, están abiertas de par en par, para los que viven en soledad.

Que María Santísima, en la advocación de la Soledad, titular de numerosas hermandades y cofradías, nos ayude y guíe a enfrentarnos en los desafíos del Hoy, sabiendo tener caridad, amor, y entregarnos a estas personas que se encuentran en soledad. Santa María Virgen, que experimentó, la soledad, cuando su Bendito Hijo murió en el madero. ¡Ruega por Nosotros!