Rafael Castejón sobre la nueva capilla del Cristo de la Confianza: “Ha sido un proyecto muy complejo y exigente”

El espacio sagrado ubicado en la iglesia de la Inmaculada y San Alberto Magno ha sido bendecido este viernes

La noche de este viernes ha atestiguado la puesta de largo de la nueva capilla del Cristo de la Confianza. Nueva, porque el espacio donde se rinde culto al crucificado que esculpiera Antonio Castillo Lastrucci nada tiene que ver con el anterior.

Y ello gracias a la labor realizada por el joven artista cordobés, Rafael Castejón, quien tras la bendición de la capilla en la iglesia de la Inmaculada y San Alberto Magno, ha atendido a Gente de Paz para ofrecer sus impresiones y las claves de una obra de arte mayor, que ya forma parte del rico patrimonio no solo del templo, sino de la ciudad.

-¿Qué sentiste al recibir este encargo?

Al principio, muchas dudas. Era un desafío enorme y me pregunté si estaría a la altura. Pero, tras pensarlo en frío y con calma, me di cuenta de que era una oportunidad única, y un reto que no podía dejar pasar.

-¿Cómo ha sido el proceso?

Ha sido un proyecto muy complejo y exigente, que ha requerido muchísimas horas no solo de pintura, sino también de investigación. Me dediqué a estudiar a fondo cuál sería la mejor manera de pintar sobre el muro, estudiando diversas técnicas para la preparación del soporte y la aplicación de la capa pictórica. También investigué referencias, tanto del Renacimiento como  del Barroco.

-¿Qué técnicas has empleado?

La obra está realizada sobre una base acrílica, y después he aplicado veladuras al óleo para conseguir profundidad y realismo.

-¿Cuál ha sido la parte más compleja de la obra?

En general, ha sido un proyecto lleno de complejidades, pero si tuviera que destacar uno, sin duda sería la perspectiva. La pintura está concebida para verla desde lejos, lo que me obligó a adaptarme a un formato de gran escala, algo nuevo para mí. Más de una vez cuando pintaba las zonas más altas, al bajar del andamio me daba cuenta de que ciertos detalles no se apreciaban correctamente o que los colores se perdían con la distancia. Ha sido un proceso de constante ajuste y aprendizaje.

-¿Cuál la más gratificante?

Sin duda, la buena acogida que ha tenido la obra. Recibir el reconocimiento de la hermandad, la parroquia, mi familia y mis amigos y amigas ha sido una gran satisfacción. Pero lo más especial ha sido ver la emoción en quienes contemplan el rostro de la Virgen. Y, por supuesto, el inmenso privilegio de haber podido pintar esta obra en un lugar tan significativo, donde Cristo de la Confianza nos escucha, nos cura y nos consuela.