La Hermandad del Arcángel San Rafael Custodio de Córdoba ha resuelto designar a Rafael Gómez Díaz como Exaltador de San Rafael para el año 2026, un nombramiento que reconoce una trayectoria prolongada y constante de compromiso religioso, académico y cofrade, estrechamente vinculada a la vida devocional de la ciudad.
Natural de Córdoba, el designado atesora una experiencia de más de cuatro décadas de pertenencia activa a distintas corporaciones penitenciales y de gloria, configurando un perfil marcado por la constancia, la participación y el servicio continuado a las hermandades.
Una vinculación cofrade forjada a lo largo de más de cuarenta años
De manera muy significativa, Rafael Gómez Díaz acumula 43 años de pertenencia a la Hermandad del Císter, corporación en la que ha desempeñado responsabilidades de gobierno como secretario primero y ha presidido la comisión encargada del diseño y ejecución del paso de Nuestro Padre Jesús de la Sangre, una de las actuaciones patrimoniales más relevantes de la hermandad en las últimas décadas.
A esta trayectoria se suma su pertenencia, desde hace 38 años, a la Hermandad de la Merced, así como una dilatada experiencia como costalero, faceta desde la que ha vivido de forma directa y constante la dimensión interna de la Semana Santa cordobesa.
Su implicación se ha extendido también al ámbito institucional, con participación en la vida orgánica de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba, reforzando una presencia activa y continuada en los distintos espacios que vertebran la realidad cofrade de la ciudad.
La palabra como servicio: pregones y exaltaciones
El recorrido de Rafael Gómez Díaz se ha caracterizado igualmente por una intensa dedicación a la palabra proclamada en el ámbito devocional. A lo largo de los años ha pronunciado pregones, conferencias y exaltaciones en distintas hermandades y actos religiosos, consolidando una reconocida vinculación espiritual, humana y cultural con el entramado devocional cordobés.
Entre estas intervenciones destacan la Exaltación a San Álvaro de Córdoba en 2007, el XXVIII Pregón a la Virgen de la Merced en ese mismo año, el Pregón de la Romería de Santo Domingo en 2008 y el VII Pregón del Costalero de la Ciudad de Córdoba en 2012, hitos que jalonan un itinerario sostenido de compromiso con la divulgación de la fe y las tradiciones.
Trayectoria académica y responsabilidad universitaria
En el ámbito profesional, el Exaltador de San Rafael 2026 es profesor titular de Tecnología de Alimentos en el Departamento de Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Córdoba, institución a la que se encuentra vinculado de forma ininterrumpida desde 1992.
Licenciado y Doctor en Veterinaria por la Universidad de Córdoba, fue distinguido con el Premio Extraordinario de Doctorado. A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanza en los grados de Veterinaria y Ciencia y Tecnología de los Alimentos, así como en diversos másteres universitarios, entre ellos el Máster Interuniversitario en Agroalimentación, en el que coordina el itinerario de Producción Agroalimentaria.
Su experiencia se extiende a la gestión académica, habiendo ejercido como Vicedecano de la Facultad de Veterinaria, Director del Departamento de Bromatología y Tecnología de los Alimentos y miembro del Consejo de Gobierno de la Universidad de Córdoba.
En la actualidad desempeña el cargo de Consejero Delegado de la Corporación Empresarial de la Universidad de Córdoba y de sus empresas participadas: UCOidiomas, UCOdeporte y el Hospital Clínico Veterinario UCO. A ello se suma la dirección de tesis doctorales, la participación en numerosos proyectos científicos y una extensa producción académica y divulgativa, reconocida con diversos galardones institucionales y profesionales.
Una designación al servicio del culto al Custodio de Córdoba
Con la elección de Rafael Gómez Díaz como Exaltador de San Rafael 2026, la Hermandad deposita su confianza en una figura cuya palabra, experiencia vital y arraigada devoción se orientan a engrandecer el culto al Arcángel San Rafael, Custodio y Protector de Córdoba, reforzando así una tradición que hunde sus raíces en la identidad espiritual de la ciudad.





