Según afirma Pasión en Sevilla, la Delegación Diocesana para Asuntos Jurídicos de las hermandades ha rechazado el recurso de impugnación de las últimas elecciones celebradas en el Santo Entierro, que había paralizado el curso normal de los acontecimientos derivados de cualquier cabildo de elecciones. Fue el pasado 1 de diciembre cuando adelantamos en Gente de Paz que un hermano del Santo Entierro había impugnado ante la autoridad diocesana competente las últimas elecciones celebradas en la hermandad del Santo Entierro. El motivo obedecía a que, según precisa el citado hermano, no se habrían respetado los plazos establecidos en las normas diocesanas (30 días naturales) para que el censo pueda estar a disposición de los hermanos.
Según alegaba el hermano, esta circunstancia había mediatizado el proceso electoral y por ende el posterior resultado de las elecciones, donde una de las candidaturas había obtenido la victoria por solo dos votos de ventaja.
En ese sentido, entendía el hermano, que la transparencia no solo se había visto comprometida sino también el propio resultado, con el consiguiente perjuicio ocasionado a todos los que acuden a unas votaciones con la confianza de que se han cumplido todos los items establecidos, en aras de lograr unos resultados sin tacha alguna.
Además en su escrito afirmaba que se había omitido el ofrecimiento a los candidatos presentados una vez proclamadas las candidaturas de poder designar un miembro de la Comisión Electoral. En tanto en cuanto entendía que no existe modificación alguna en las reglas corporativas en relación a la regulación de la citada Comisión Electoral, por lo que sería preceptivo aplicar las normas diocesanas.
Por estas razones solicitaba a la Delegación Diocesana para Asuntos Jurídicos de las hermandades la impugnación del cabildo de elecciones celebrado el pasado 24 de noviembre con la declaración de nulidad de este y las consecuencias inherentes a tal resolución. Una petición que ha sido desestimada, por lo que en los próximos días tomará posesión la nueva junta de gobierno de la corporación del Sábado Santo.
Cabe recordar que la hermandad del Santo Entierro volvía a afrontar un Cabildo de elecciones con dos candidaturas, tal y como ocurriese en 2013, cuando se enfrentaron en las urnas José María Font Ortiz y Fermín Bernabé Vázquez Sánchez, obteniendo el primero de ellos el respaldo mayoritario de la asamblea general de hermanos. Cuatro años después eran Fernando Sánchez Macías y José María Domínguez-Rodiño quienes optaban a dirigir a la cofradía del Sábado Santo. Decisión que han tenido que dilucidar los hermanos de la corporación en el cabildo convocado al efecto este viernes.
La lista que se impuso por un estrechímo e increíble margen de apenas dos votos -166 frente a 164 y 4 votos en blanco -, fue la encabezada, como hermano mayor, por José María Domínguez-Rodiño Sánchez-Laulhé, que se completa con José Manuel Laguarda García, teniente de hermano mayor; Rocío Algarra Crehuet, promotora sacramental; Fernando Fernández Luna, consiliario; Pedro Antonio Soro Bernáldez, censor; Fernando López López, mayordomo; José Manuel Guerrero Mantel, clavero; Guillermo García-Junco Gómez, secretario primero; Jesús Palomero Páramo, secretario archivero; Joaquín Guerrero Rodríguez, prioste primero; Carlos Domínguez-Rodiño Sánchez-Laulhé, prioste segundo; Fernando López Jiménez, prioste tercero; Manuel Martín Cañete, diputado de Juventud y Formación; Reyes Iglesias Aguilar, diputada de Caridad; y Valeriano Amaya Villar, diputado mayor de Gobierno. Está por ver ahora cuáles son las consecuencias de la impugnación.











