Córdoba, El viejo costal, 💙 Opinión

Remedio para mis males

Miguel, amigo, el pasado día 29 de diciembre, la Gerencia Municipal de Urbanismo determinó que la calle de la trasera de Santa Marina de las Aguas Santas, la que rodea todo su ábside recibiera desde ahora tu nombre, creo que le van a poner el texto de “Carnavalero Miguel Amate”.

Menudo acierto, Miguel, menudo acierto, pero creo que de refilón, porque como bien sabemos los que te conocemos, el carnaval fue una de las muchas facetas de ese diamante que eras tú, como persona, ¿Qué te parece el sitio?, Miguel cercano a tu calle, cerca de la Piedra Escrita, una isla de paz, con un par de naranjos que cada año te recordarán con su parto de blanco azahar que el tiempo de tu otra pasión está cercano, por un lado la calle Moriscos, por el otro extremo la Plaza del Rector y el inicio de la calle Tafures, ¡Menudo sitio Miguel!

Podrás ver algunas de las igualá de la cuadrillas del Resucitado y de la Alegría, y como se les reparte el trabajo, como se visten y calzan la ropa, Miguel como cuando estábamos de contraguías en la Palma, con la Victoria, con Humildad, que recuerdos Miguel, cuanta ilusión junta.

Todo el mundo te conoce por tus intervenciones en el carnaval de nuestra ciudad, o en el de la lejana Cádiz, por tus letras inmensas llenas de contenido y de vida, por hacer posible con ellas lo que ya nos dijiste a todos los asistentes a tu pregón del carnaval, “carnaval sois ustedes, todos los que estáis aquí”.

Pero los que muy pocos saben es el valor oculto que tiene el lugar donde van a emplazar tu calle, escucha Miguel, la Esperanza con motivo de su 75 aniversario irá a Santa Marina el 10 de diciembre, donde permanecerá hasta celebrar un solemne triduo extraordinario, Miguel, tres días en su casa en su barrio, ahí contigo, tres días donde podrás cantarle en la soledad del templo durante las noches esa saeta que salió de tu corazón herido y que solo sirve para recordarnos a todo como son las cosas, cuando son cabales.

Ocho lágrimas que brillan

sobre tu cara morena

y un corazón que suspira

por soportar tanta pena

Reina de Santa Marina.

Esperanza madre mía

aquí donde tu me ves,

mi pena es verte pasar

camino de San Andrés.

Muy pocas personas saben de esta tu otra pasión, nuestra Semana Santa, muy poca gente sabe de todas las cosas que te gustaron, ¿Miguel imaginas que pasase el palio de la Esperanza por la que ya será tu calle, por delante del banco donde sentado y seguro dándole vueltas a tu último verso, estuvieses distraído? Menuda impresión, yo te recomendaría, a pesar de ser un atrevimiento por mi parte, cambia de la anterior letra el verbo “pasar” por el de “partir”. Y es muchas veces los recorridos de los pasos no se hacen para los que en el cielo estáis, Dios escribe y hace las cosas así, con reglones torcidos, pero que muchas veces y aunque parezca de rebote, acierta.

Miguel, bienvenido de regreso a tu barrio, aunque solo sea tu nombre en una placa, Miguel, te veo ya con una sonrisa dibujada en tus labios, cada vez que Pepa, tu inseparable compañera salga por Moriscos camino de cualquier lugar de nuestra vieja y querida ciudad de Córdoba, y al pasar mire para tu calle, para ese rincón de silencio y tranquila paz, y tú le dejes caer un beso, al paso, a ella quien seguro fue musa para muchas de tus letras, bienvenido seas Miguel Amate, bienvenido de nuevo a tu barrio.

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