Renegar de tu pasado

Hoy, en mi artículo semanal, quería hablaros de la facilidad con la que a veces olvidamos el pasado, nuestro pasado. Lo malo de todo esto no es precisamente el olvido, sino intentar olvidarlo, borrarlo, renegar de él. Porque esto es así y además no solo lo hacen los músicos, también las propias bandas siendo estás dirigidas y llevadas para bien o para mal, por personas que dejan su huella.

Esto que os cuento lo cuento por que, uno que lleva muchos años en esto, conoce a muchas bandas, a muchas hermandades y a muchos músicos. Bandas que reniegan de su pasado y con esto me refiero a sus inicios musicales, por ejemplo. Banda que empiezan con un estilo clásico e incluyendo un buen número de marchas de alguna formación reconocida. Esto normalmente es lo que les hace ser oídas y es lo que crea interés, pero cuando van pasando los años te das cuenta de que ha cambiado tanto su repertorio que no queda nada de los inicios, ni siquiera de su forma de tocar, de su toque personal, y es más reniegan de él, no lo cuentan en su historia y además critican esas marchas que en su momento les dieron tanto.

En línea de esto mismo, hay otros casos y es que, los inicios de una banda son complicados y además necesitan un factor humano increíble para crecer. Las personas son las que son y somos como somos y un día podemos tener un problema y tener que dejar nuestra formación. Se de músicos, con cargos y que han hecho crecer a su banda que por desavenencias deciden dejar y lo borran hasta de su historia. O bandas que se olvidan de esas hermandades que les han dado todo, les han prestado todo, les han consentido bajones musicales y aún así los han mantenido y animado…y cuando hay una oportunidad mejor, si te he visto no me acuerdo.

En las hermandades y en lo musical también hay negaciones, sólo faltaría. Recuerdo casos, amigos de ciertas bandas que me han contado que han acabado mal con hermandades. Lo que pasa, claro, es que se contrata a una banda con un estilo y cuando hay cambio de junta la quitan de enmedio para meter a otra totalmente diferente y rajan de esta, cuando ésta muchas veces les ha sacado las castañas del fuego (económicamente me refiero). O cuando la banda por distintos motivos tiene algún año malo y la hermandad les da la carta de despido, vaya por dios, no se acuerdan de los años buenos y ni les animan a volver a crecer.

Y por último llegamos al punto de los propios músicos. Músicos que reniegan de su pasado, de la banda que les vio nacer y les hizo crecer, de los músicos que tuvieron a gente totalmente desinteresada a su lado y educándoles musicalmente y además, por qué no, en distintos ámbitos de la vida. Y cuando por distintas consecuencias se van, ya no se acuerdan de las bandas que les vio nacer, se van renegando de la ayuda que le han prestado de forma desinteresada gente humilde y ojo, hasta músicos que hacen estudios y reniegan de haber estado en una humilde banda o agrupación musical en sus inicios, como si eso fuera un desprestigio para ellos. 

Como dijo aquel, «no desprecies el recuerdo del camino recorrido. Ello no retrasa vuestra carrera, sino que la dirige; el que olvida el punto de partida pierde fácilmente la meta».