Bajo este elocuente y sugerente lema las hermandades del Resucitado y la Paz y Esperanza responsables de las dos cruces de mayo más multitudinarias de todas las que configuran una de las fiestas más importantes del año en la ciudad de Córdoba, han iniciado en redes sociales una campaña conjunta para intentar evitar en la medida de sus posibilidades que el botellón perjudique la imagen de la fiesta y por extensión la economía de ambas corporaciones penitenciales cuyos ingresos se ven considerablemente mermados por culpa de esta práctica rechazable que en los últimos años se ha adueñado de algunas de las fiestas tradicionales cordobesas como las cruces o la feria.
Una campaña complementada con las medidas anunciadas por Emilio Aumente, Teniente de Alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Córdoba, al hilo de que la Policía Local acometerá medidas especiales de vigilancia para evitar un problema que, vista su reiteración, se antoja de muy difícil solución. Medidas que incluyen multas que podrán ascender hasta los 600 € y que estarán especialmente reforzadas en Bailío y Santa Marina, precisamente las dos cruces de mayo de las dos hermandades aludidas.
Cabe recordar que esta campaña conjunta es fruto de las buenas relaciones entre las dos hermandades que viene de lejos y se materializó el pasado mes de febrero con la concesión por parte de la Corporación del Domingo de Resurrección de la insignia de oro de la Hermandad a la Cofradía de Capuchinos con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de la Paz prevista para 2020.





