Córdoba, ⚓ Costal

Rubricado el contrato de ejecución del paso para el Cristo de la Providencia

Apuntan a 2019 como la fecha en que será una realidad.

Este jueves se ha vivido de manera singular en el seno de la Parroquia de la Trinidad por un doble motivo; la celebración de una eucaristía en memoria del inolvidable párroco Antonio Gómez Aguilar, con motivo del veinticinco aniversario de su fallecimiento y por la rúbrica del contrato de ejecución del paso que portará al Santísimo Cristo de la Providencia, cuyo diseño fue presentado el pasado mes de noviembre. Un acto cargado de un profundo simbolismo por lo que en sí mismo representa y, de algún modo por la fecha elegida para la firma de su hechura.

Si existe un crucificado cuya presencia entronizado en un paso lleva rumiándose desde hace años con bastante probabilidad de concretarse en certeza, es el Cristo de la Providencia, obra gubiada en 1987 por Luís Álvarez Duarte, que es titular de la Obra Pía de la Santísima Trinidad, la entidad que regenta los colegios y residencias de la tercera edad homónimos. Este Cristo, de grandes proporciones, que se muestra en actitud dialogante, ha aglutinado la devoción de los vecinos del barrio, tanto que en 2012 se crea la Fraternidad del Santísimo Cristo de la Providencia con el objetivo de fomentar el culto a la imagen. Una imagen sobre la que hay quien apunta, que despertó determinados intentos en el pasado para que llegase a incorporarse como titular de la hermandad de la Santa Faz.

En los últimos tiempos, la imagen realiza un anual Vía Crucis el Viernes de Dolores portado a hombros de sus fieles, acudiendo a la catedral los últimos años. Si bien es cierto que hasta la actualidad la idea no había llegado a materializarse, se proyectó la creación de un paso para el Cristo. De hecho, el prestigioso artista cordobés Rafael de Rueda plasmó en un boceto cómo sería el paso, contando con cartelas alusivas a iconografías educativas y asistenciales ― con la finalidad de remarcar la labor que realizan en colegios y residencias de ancianos ― y contando con los profetas Jeremías, Isaías, Ezequiel y Daniel en las esquinas.

Sin embargo fue un diseño de los prestigiosos tallistas cordobeses Miguel Ortiz y Manuel Jurado el elegido finalmente para entronizar al crucificado de Álvarez Duarte. Una noticia que subraya, punto por punto, que su presencia en las calles cordobesas llegará a medio plazo. El diseño, que se materializará en madera de cedro real procedente de Brasil, cuenta con una canasto que goza de un sinuoso perfil de bombo que sirve de pedestal a la peana que eleva al crucificado. Presenta una planta ejecutada en forma de entrantes y salientes, formas mixtilíneas, que aportan dinamismo a toda la estructura. En su concepción se aprecia una hornacina central elevada, en el frontal y la trasera, que recrea la arquitectura del retablo principal de la Trinidad, con la Virgen del Coro presidiendo el conjunto. En la trasera, se situará la imagen de la Santísima Trinidad, que se encuentra en el retablo del Santísimo Cristo de la Salud. Todo el canasto está rematado por una gran cornisa sobre la que montan hojas, dando una sensación de movimiento muy acusado.

En la vista lateral del proyecto las hornacinas dejan paso a una decoración barroca que deja exenta la visión lateral de la peana y ángeles. Tanto en las esquinas como en las zonas centrales irán albergadas cartelas que refieren a la propia identidad de la Corporación. En las esquinas frontales irán representados los santos fundadores de la Orden Trinitaria, San Juan de Mata y San Félix de Valois. En las traseras, Santa Inés y Santa Catalina. En las cartelas laterales centrales irán representadas sendas escenas del Evangelio referidas a los niños y a nuestros mayores, en recuerdo a los fines esenciales de la Obra Pía Santísima Trinidad. En el resto la iconografía remitirá a santos y personalidades relacionados con la parroquia. En ellas también pueden verse claras alusiones a la ornamentación e iconografía de la parroquia, tales como la concha de San Juan en las cartelas laterales y en las frutas y festones, inspirados en el retablo mayor.

Como elemento característico del conjunto, llama la atención la peana que se eleva sobre el canasto, rescatando la tradición de las peanas procesionales cordobesas del siglo XVII y XVIII. En ella se articulan en forma piramidal una serie de molduras y bombos, que sustentan dos ángeles pasionistas que abrazan la Cruz de Cristo, además de aportar luz directa sobre la Sagrada Imagen. En cuanto al respiradero, se conforma de manera clásica con baquetón y una profusa talla en la que destacan las zonas centrales con cartelas y cabezas de querubines. En el diseño del faldón se puede observar un dibujo de bordados, copiados de la bancada del Altar Mayor de la Trinidad. La iluminación se basa en cuatro grandes candelabros arbóreos de esquina, de nueve puntos de luz cada uno, así como dos laterales de cinco puntos.

Lo cierto es que en 2017, la imagen cumplió 30 años – celebrado precisamente el 11 de noviembre, fecha en la que se presentó el proyecto -, y el rumor de que protagonizase una procesión sobre un paso han terminado por concretarse rescatando este sueño del arcón del olvido.. Tal es así que recientemente hay incluso voces que apuntan a 2019 ― habida cuenta de la cercanía de la próxima cuaresma ― como una fecha plausible, en la que podría concretarse ese sueño que algunos esbozaron allá por 2012 y que ha estado todo este tiempo latente, hasta haberse dado las condiciones propicias para que esta magnífica obra de Álvarez Duarte que, bajo la advocación de Cristo de la Providencia, despierta un considerable caudal de devoción en una de las Parroquias más populosas y con mayor tradición cofrade de la ciudad de Córdoba, pueda procesionar erguido sobre un paso, a costal.


Ficha técnica del diseño: Obra Pía Santísima Trinidad

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