Costal, Opinión, Sine Labe Concepta

¿Sacapasos?

Hoy en día ha entrado dentro del argot cofrade la famosa palabra “sacapasos”, que no es más que un término que hace referencia a aquella persona que saca más de dos cofradías. La verdad que bajo mi percepción la veo insultante porque desprecia en sí al costalero que honra varias veces a la figura de María o la del Señor. Porque para aquellos que hacen uso de dicha palabra se argumenta que los “sacapasos” no saben lo que llevan, que no le ponen corazón, que lo hacen por vicio o que son amantes del «deporte» sacro, alegando en ocasiones que un costalero que saca varias hermandades no trabaja igual en todas.

Pues bien, siempre es la misma historia. Un costalero que procesiona a una imagen lo puede hacer por devoción, por oficio y/o por amor a Cristo o a su Madre, o ¿acaso la Virgen o su Hijo no interceden del mismo modo en todas las imágenes? Para algunos parece ser que no. Para ellos solo son personas que no tienen ética religiosa y los capataces los utilizan como mulos de carga para llevar el paso. Pero no se nos puede olvidar que encima de los pasos van las piezas claves de nuestra creencia religiosa. Encima de los pasos va el Hijo de Dios, que dio la vida por nosotros o su Bendita Madre que fue el vientre divino. También hay que entender que si no fuera por este tipo de personas muchas de nuestras cofradías no saldrían a la calle o, al menos, les costaría mucho esfuerzo desempeñar dicha labor. Aunque claro, se me ocurre otra cuestión. Si no existieran las personas que van a sacar un paso, ¿dejamos a nuestros titulares en sus templos? O ¿los sacamos como antiguamente?

Cabe destacar que venimos de una etapa en la que muchas han sido las hermandades que tenían una cuadrilla de hermanos costaleros bastante engrandecida como, por ejemplo la cofradía salesiana del Prendimiento con su antigua cuadrilla ‘camionera», en el paso de palio. Eso hace que el cambio con el tiempo y la venida de nuevas corporaciones,que no tienen hermanos costaleros, tengan que solicitar, en ocasiones, a capataces de otras cofradías que se encarguen de este oficio, algo muy polémico, por un lado.

Pero eso es otra madera que tallar, el mundo del martillo está muy variado y criticado a su vez. Porque no todos ven bien ciertos capataces al martillo de sus corporaciones. Unos, porque son demasiados serios y no pegan con el estilo de la hermandad, otros tildados de peleas con sus cuadrillas, «que si son muy bulleros» y otros que no quieren pringarse ni con un hermano mayor ni con su oposición. Es decir, un capataz a día de hoy no está tan solo valorado en la forma y manera de llevar los pasos sino por otros asuntos, que en diversas ocasiones no pintan nada.

Había dos cosas que me dijo un capataz bastante conocido. “Un capataz hoy en día no tiene nada más que saber igualar y mandar. Lo demás lo tiene hecho”, y “volveremos a los tiempos de las cuadrillas profesionales”. Por lo que veo, razón no le falta y solo es cuestión de tiempo. Solo, cuestión de tiempo.