La Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de Guaditoca, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Guadalcanal, Sevilla, ha recibido con júbilo el permiso de Monseñor Saiz Meneses para comenzar con el trámite de apertura para la Coronación Canónica de la Virgen, una devoción que comenzó en siglo XIII.
La Virgen se le apareció a un pastor en la peña que baña las aguas del Guaditoca, según el autor de la Historia de la Casa de Herrasti, en la Casa VIII, en que trata del linaje de los Ortegas de Guadalcanal, con cuya familia estaba emparentada. Así reza: “Nuestra Señora de Guaditoca, milagrosísima Imagen, aparecida a las orillas de un pequeño arroyo, en cuyas márgenes la vio por primera vez un afortunado pastor, tocando con las extremidades de sus tocas, las dichosas cristalinas aguas: cuyo suceso dio la etimología a su advocación sagrada”. En actas de concejos que se refieren en el citado libro, se detallan datos relevantes a la piedad del pueblo de Guadalcanal y los pueblos vecinos a la Santísima Virgen, fechadas entre 1200 y 1300.
Aún se conserva la peña de la aparición y junto a ella hay un sencillo pilar que sirve de base a una Cruz, y que recuerda la singular merced de la Madre de Dios. Sobre la piedra es colocada la Santa Imagen al salir del templo en procesión y antes de su entrada mientras canta la Salve el pueblo. La devoción se extendió por todos los pueblos vecinos donde, desde antiguo existieron Hermandades en honra de Nuestra Señora de Guaditoca.
A poco menos de 10km de Guadalcanal se encuentra el actual Santuario, obra del siglo XVII. En el año 1637 tiene lugar la primera venida de la Virgen al pueblo de Guadalcanal, en una rogativa por lluvias; adoptándose de esta venida el modelo y forma en la que anualmente la Santísima Virgen llega a la Villa: a hombros de sus hijos, pernoctando en la Iglesia del Convento del Espíritu Santo, bajando a la Parroquia de Santa María de la Asunción al día siguiente en procesión, y celebrándose en la misma un novenario en su honor.
Es en 1792, tras unas convulsas negociaciones entre los diferentes Ayuntamientos y Concejos, cuando se decide trasladar la feria de ganado a Guadalcanal, lo que inicia la tradición de que la Virgen acuda al pueblo de manera anual para la celebración de dicha feria, procesionando la Imagen el tercer día de dicho evento.
Aunque de la fundación de la Hermandad no existen datos conocidos, sí se conocen de la reorganización de la misma en el año 1863, teniendo un papel relevante la Reina Isabel II de España, dándole el título de Real.
La primitiva imagen, destruida en la Guerra Civil, era de autor desconocido y portaba en brazos al Niño Bellotero, siendo arrancado de la misma en actos vandálicos. La actual imagen de Nuestra Señora es obra del escultor Antonio Illanes, de 1937, réplica de la anterior.
Posee un extenso ajuar entre sayas, mantos, joyas y coronas, deseando una de plata de ley bañadas en oro, obra de Seco Velasco de 1919, y la otra de Villarreal de 1996. Cabe destacar que, durante sus traslados y gran parte del tiempo que permanece en su Santuario, la Virgen luce gala de Pastora.
En la actualidad, ha realizado dos venidas extraordinarias a la localidad, en el año 2000 por el año jubilar decretado por el Vaticano en el segundo milenio del nacimiento de Cristo, y en el año 2012 al cumplirse los 375 años de su primera venida al pueblo. Le fue concedida la primera medalla de oro de la Villa de Guadalcanal en el año 2001, y se le concedió del título de Alcaldesa Perpetua en 2017.





