El arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo Saiz Meneses, presidió esta mañana la Función Solemne de la Archicofradía Sacramental de Pasión, celebrada en la iglesia del Divino Salvador, un acto que reunió a un numeroso grupo de hermanos y devotos, así como a representantes del Consejo General de Hermandades de Sevilla, de otras corporaciones y diversas autoridades públicas y políticas.
La Función principal como expresión de identidad eclesial
Al iniciar su homilía, el arzobispo subrayó que la celebración de la Función de Instituto constituye “la expresión más clara de la identidad eclesial de la hermandad”, siendo el momento en que los fieles renuevan públicamente y de manera solemne su adhesión a la fe de la Iglesia y la comunión con ella”.
Monseñor Saiz reflexionó sobre las lecturas del día. La Primera Lectura, explicó, presenta la figura del siervo del Señor, recordando que “la vocación cristiana no es un privilegio cerrado sobre sí mismo, sino que busca llevar la luz de Dios hasta los confines de la tierra”. En relación con el Salmo, destacó la disponibilidad y la obediencia como actitudes fundamentales del creyente. Respecto a la Segunda Lectura, señaló que evidencia la llamada universal que brota del bautismo y se despliega en la variedad de vocaciones y carismas, todos orientados hacia la caridad y la perfección cristiana.
Sobre el Evangelio, monseñor Saiz lo calificó como “una de las escenas más decisivas en la vida pública de Jesús” y puso como ejemplo a Juan el Bautista, cuya actitud representa “una confesión de fe clara, pública y valiente. Juan es el precursor: prepara el camino, da paso y desaparece. Ojalá esa actitud calara más en todos, porque todos somos precursores”.
Piedad popular y compromiso evangelizador
El arzobispo resaltó también que las hermandades y cofradías son “verdaderos sujetos eclesiales llamados a vivir y expresar la fe desde la piedad popular, la vida sacramental y el compromiso caritativo y evangelizador”. Citando al Papa León XIII, afirmó que la piedad popular es “un tesoro que debe cuidarse, custodiarse y ponerse al servicio de la Nueva Evangelización”, palabras que, según él, orientan la misión actual de las corporaciones.
La protestación de fe que tuvo lugar a continuación fue destacada por monseñor Saiz como un acto profundamente eclesial y vigente: “No se trata de un mero rito externo. Significa confesar públicamente la fe de la Iglesia, adherirse sin reservas al Credo y renovar la comunión con toda la Iglesia. Es un acto de responsabilidad y de valentía cristiana”.
El arzobispo insistió en que esta confesión de fe debe traducirse en vida coherente, testimonio creíble y caridad operativa, exhortando a la Hermandad de Pasión a convertirse en “escuela de fe, espacio de comunión, lugar de acogida y de compromiso”.
Culminación de la celebración y homenaje al arzobispo
La celebración prosiguió con la protestación de fe de los hermanos y el rito eucarístico. Al término de la función, el hermano mayor, Juan Pablo Fernández, entregó a monseñor Saiz un recuerdo conmemorativo con motivo del 25 aniversario de su ordenación episcopal, que se cumple en 2026.
En su mensaje final, el arzobispo reafirmó: “No puede haber verdadera fe sin que dé frutos de caridad, ni un culto auténtico que no se traduzca en el amor al prójimo”, recordando la dimensión activa y comunitaria de la religiosidad que deben vivir todas las hermandades.





