El próximo mes de marzo el convento de San Leandro acogerá la muestra “De Corazón”, donde más de cien artistas expondrán sus obras de arte a beneficio íntegro del céntrico cenobio. Organizado por el Taller de Pintura Nuria Postigo, los días 9, 10 y 11 en el claustro mayor se darán cita obras de Suárez, Manolo Cuervo, Zenaida… De la ciudad y de fuera de ella. La temática girará en torno al corazón, emblema de la Orden. Inflamado, como el de San Agustín, o como el de Jesús, María o José, aunque también habrá espacio para obras donde se desarrollen temas sevillanos.
Los beneficios irán destinados íntegramente a la comunidad. Salvador Guijo conoce bien cómo están avanzando los trabajos en el antiguo patio del compás, donde cuatro habitaciones han sido adecentadas para dar lugar a la futura hospedería: «falta acondicionar el mobiliario y terminar la parte de la carpintería y la pintura, pero la obra ya está hecha. Queda la conexión con la planta uno, que será una sala de exposición donde se mostrará parte del patrimonio de la comunidad. Y el ascensor, que es imprescindible».

En San Leandro no se para ni un solo día. Y prueba de ello es el ajetreo constante de Salvador, quien durante estos días ha estado ubicando el nuevo viacrucis francés del siglo XIX que se ha donado, y que se estrenó el pasado viernes dentro del programa de Cuaresma que la hermandad de la Antigua y San Antonio de Padua de El Salvador viene desarrollando con la finalidad de dar visibilidad a las clausuras. Un conjunto de estaciones que sustituyen al anterior, al que le faltaban dos piezas, sustraídas en alguna ocasión, y cuyo hecho viene a poner de relieve la escasa seguridad con la que cuentan los conventos sevillanos.
A nivel patrimonial, gracias a la subvención de la Junta de Andalucía, que ha aportado el 80 % -el restante gracias a un particular-, se ha restaurado la escultura del San Leandro primitivo, obra de Jerónimo Hernández, y que presidía el primitivo retablo mayor. Ha sido efectuada por Marta Pertejo, revelando, por ejemplo, la existencia de un antiguo relicario que porta uno de los huesos del húmero del santo. Las monjas ya veneraban una tibia, ya que eran las custodias del cuerpo del santo. Fuera de la catedral, donde está enterrado cerca de la Virgen de los Reyes, solo el cenobio posee reliquias del santo.
Actualmente, las intervenciones de mayor urgencia llevadas a cabo se han producido en el patio de la enfermería, donde se habían caído los techos y cuya subvención por parte de la gerencia de Urbanismo ha venido a paliar sus efectos. Y, en un futuro, esperan no muy lejano, que la hospedería pueda abrir, suponiendo sus ingresos una ayuda más que necesaria para la manutención del convento, cuyo espacio supera los cinco mil doscientos metros cuadrados.

El futuro de San Leandro
Otra de las iniciativas de Salvador es ver por fin la sala de exposiciones abierta al público: «está prevista dependiendo de los fondos que tengamos. Podría cubrirse la albañilería, pero queda la pintura, el sistema de electricidad y el mobiliario. Dependemos también de las donaciones, pero ojalá pueda ser una realidad a corto plazo, quizá en un año o año y medio», manifiesta. A lo largo de todos estos siglos el espacio ha almacenado obras de importantes artistas, por lo que la sola presencia de algunas piezas sería un éxito asegurado. Como buen conocedor de la riqueza que aguarda tras las rejas del coro, afirma que «aquí hay una colección escultórica de artistas de primer nivel de todos los tiempos. No hay un autor de la escuela sevillana que no tenga su obra en San Leandro. Y todas ellas formarán parte de la exposición». Alude además a la desconocida colección de 33 Niños Jesús o el San Juan Evangelista de La Roldana. Pero también hay dolorosas de Cristóbal Ramos, entre otras piezas de indiscutible calidad.
Uno de los discursos expositivos que pretende llevar a cabo en la sala de exposiciones enfatiza las fiestas de las religiosas que tienen que ver con la vida monástica, donde destaca «el aparato del Jueves Santo, del siglo XVIII, o el del Corpus, los pasos de las procesiones claustrales -había más de dieciséis al año-, los simpecados». Todos ellos nunca mostrados al público: «todos estos elementos permanecen guardados. Nunca han salido al exterior», refiere.
No faltarán las exposiciones temporales ya que, según palabras de Salvador «mi idea es que la sala expositiva sea un espacio vivo, que, a pesar de contar con un núcleo permanente, cada cierto tiempo vaya mostrando nuevas piezas y enseres, de modo que pueda verse lo más sobresaliente del convento, que es mucho».
Para que todas estas ideas puedan cristalizar, es crucial poner en marcha iniciativas como “De Corazón”, que podrá visitarse el viernes día 8 en horario de 16:30 a 20:30 horas; sábado 9, de 10 a 20:30 h.; domingo 10, de 10 a 18. La ayuda llegará también en forma de alimento para el cuerpo gracias a bares y restaurantes como Donald o Los Baltazares, además de una caldereta que saldrá de las manos de las monjas. Una cita donde el arte saldrá a pedir de boca.






