Salvador Guijo: «Si no es por las clausuras, la huella de la ciudad conventual habría desaparecido completamente»

Además de ser conocedor del convento de San Leandro, también lo es de otros cenobios de la ciudad, como es el caso del cercano monasterio de Santa Paula. Estas pasadas fiestas navideñas vio la luz un monográfico sobre este espacio. Lo que más llamó la atención de Salvador fue el archivo, que «está en muy buen estado de conservación. Ha sido fácil poder adentrarse en él debido a que se conserva en estupendas condiciones. Se ha podido descubrir autores inéditos que, gracias a su estudio se ha averiguado quiénes son». De la colección del convento destaca la de los duques del Infantado, donde ha podido documentar que «hay un San Juanito que estaba atribuido a Risueño, pero que en realidad es obra de Luis Salvador Carmona, de primer nivel».

La documentación se ha conservado tan bien que arroja luz sobre la colección de arcángeles y crucificados, algunos de ellos de Juan Bautista Patrone. Interesante ha sido también el hallazgo de dos hermandades inéditas hasta ahora, «una del XVII, del Dulce Nombre de Jesús y otra posterior, alrededor de 1754, la del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de Loreto. Ambas gozaron de todas las licencias diocesanas del momento, detallándose en el archivo sus propiedades, hermanos…», sostiene.

El monasterio de Santa Paula fue pionero a la hora de albergar un espacio expositivo en una época donde las clausuras eran muy herméticas. Corría el año de 1976, un año después de la muerte de Franco, un momento de apertura que tímidamente fue vislumbrándose en la sociedad. Hoy en día, los espacios expositivos de la capital se cuentan por decenas, pero hacerlo en aquel entonces fue escribir un nuevo capítulo en la historia de Sevilla que no goza actualmente del reconocimiento que se merece. Salvador mantiene que «las clausuras son las grandes olvidadas», recuerda «hoy en día cualquiera, con menor mérito, tiene una calle en Sevilla. Si no es por las clausuras, la huella de la ciudad conventual habría desaparecido completamente». Y recuerda: «necesitan de un reconocimiento por parte de las autoridades. Puede venir en forma de ayuda, para que puedan mantenerse en pie unas salas expositivas que son reflejo de la riqueza que atesoran los conventos, sin parangón en el resto del mundo».

Salvador Guijo con la publicación sobre el convento de San Leandro

El monasterio de Santa Paula se ha hecho más conocido entre los sevillanos gracias a la publicación, con el patrocinio de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, donde se aborda la historia del cenobio. Anteriormente se editó un monográfico sobre San Leandro. Treinta euros que van íntegramente a las hermanas para que puedan sufragar gastos de la comunidad. En poco más de un mes, más de trescientos ejemplares se han vendido sobre el primero de ellos, mientras que el segundo supera los setecientos. ¿Cuál será el siguiente? «Ahora estamos buceando en el archivo de Santa Inés, que arroja interesantes datos».

Al otro lado del río

Desde hace años, cada mes de agosto, las mínimas de Triana muestran uno de sus grandes tesoros: la Virgen del Tránsito. Esta iniciativa fue puesta en marcha por Salvador -recuperada tras décadas sin hacerlo-, quien hace balance de cómo ha cambiado el espacio conventual últimamente: «Parecía condenado a cerrar, con un horario de acceso muy restringido y el número de vocaciones cayendo en picado. Sin embargo, llegó la correctora federal, hace tres años, y contactó con algunas personas, entre ellas conmigo, y decidimos darle un impulso». El futuro está claro ya que, según Salvador, «los conventos tienen que estar abiertos, salir al encuentro con la gente. En las mínimas han entrado grupos de oración, hay exposición del Santísimo, visitas cuando se tiene la posibilidad de hacerlas. Con esto se ayuda a las hermanas y se da a conocer su patrimonio». ¿Qué hay detrás de la clausura del único convento que permanece activo en Triana? «Además de la Virgen del Tránsito, hay una dolorosa de Blas Molner, que está en la clausura. Pero también hay producción de Juan de Mesa y de Roldán». Sobre todo, de este último, gran parte proveniente de Écija, cuando en el pasado siglo XX cierra el convento de las mínimas de allí y su patrimonio se traslada hasta Triana. «Hay una importante historia detrás de sus muros. El convento de Nuestra Señora de la Consolación es fruto de la fusión de hasta siente conventos, cuatro masculinos y tres femeninos».

Virgen del Tránsito el pasado mes de agosto

El futuro de San Leandro

Regresando al punto de partida, el convento de San Leandro tiene por delante la puesta en marcha de la hospedería y de la sala de exposiciones, pero hay más. «Me gustaría que hubiera misa los días 22 de cada mes». Y es que el 22 de mayo la ciudad se cita con Santa Rita, la abogada de los imposibles. «También me gustaría que la iglesia estuviera más tiempo abierta, pero nos exponemos, por otra parte, a que pueda producirse algún asalto, como el que sucedió en agosto del año pasado, cuando desaparecieron dos jarrones isabelinos. En otra ocasión se perdieron dos estaciones del antiguo viacrucis».

Santa Rita presidiendo el retablo mayor de la iglesia de San Leandro