Santa Marta, 75 años de devoción: la hermandad conmemora la bendición de su titular con un solemne besamanos en San Andrés

El culto se abrió en la tarde del 28 de julio, evocando la fecha exacta en que la imagen fue bendecida en 1950. Nuestro compañero Benito Álvarez ha acudido ante ella para dejar testimonio gráfico del acontecimiento.

La Hermandad de Santa Marta ha conmemorado el setenta y cinco aniversario de la bendición de su sagrada titular, efeméride que ha sido celebrada con especial solemnidad mediante un besamanos extraordinario en la iglesia de San Andrés, coincidiendo con la fecha exacta en la que, en 1950, la venerada imagen fue bendecida por el entonces párroco de San Bartolomé, don Francisco García Madueño, en la víspera de su festividad litúrgica.

La imagen, obra de Sebastián Santos Rojas, fue concebida como una figura de devoción capaz de aunar el carácter glorioso de la Santa de Betania con la dimensión pasionista exigida por los fines estatutarios de la hermandad. Esta doble funcionalidad fue planteada expresamente por la primera Junta de Gobierno, que en abril de 1950 acordó sustituir la primitiva imagen —una talla seriada de menor tamaño adquirida en Olot por el hermano Fernando Palacios Tirado— por una escultura de mayor entidad artística y expresividad litúrgica.

De Olot a San Andrés: una nueva imagen para una nueva etapa

La voluntad de elevar la categoría estética y devocional de la imagen titular quedó fijada en un contrato manuscrito fechado el 10 de mayo de 1950, seguido de un segundo acuerdo más detallado, mecanografiado y rubricado el 13 de mayo, ambos firmados por el escultor y por el mayordomo de entonces, José Luis Ruiz Muñoz. En dichos documentos se especificaba que la talla debía ser ligeramente mayor que el tamaño natural y debía poseer una expresión adecuada para figurar tanto en un paso de Gloria como en el Misterio de Pasión, según la advocación completa de la hermandad. El precio pactado por la imagen ascendió a 12.000 pesetas.

Finalizada su ejecución, la imagen fue recogida por una representación de la Junta el 22 de julio en el taller del imaginero, siendo trasladada a la parroquia de San Bartolomé, donde fue bendecida formalmente el 28 de julio, dando comienzo al día siguiente a sus primeros cultos públicos como titular de la corporación.

Sebastián Santos y la plasmación de un ideal: entre Betania y el Calvario

En esta pieza, Sebastián Santos alcanzó uno de sus logros más notables en el tratamiento de figuras hagiográficas femeninas. La escultura de vestir de Santa Marta destaca por la serenidad contenida del rostro, cuyo modelado suave y preciso enmarca una mirada directa, dotada de fuerza interior. La nariz, de raíz hebraica, el cabello negro recogido tras las orejas y la anatomía discreta pero rotunda de sus extremidades, evocan la dimensión doméstica y cotidiana de la Santa, subrayada por detalles como las uñas desgastadas por el trabajo manual y los pies calzados con sandalias, en actitud de caminar junto al Maestro.

La imagen ha sido concebida para hacer presentes dos realidades complementarias: por un lado, la hospitalidad y servicio en el hogar de Betania, y por otro, su lugar junto a las Santas Mujeres en el Misterio del Calvario. Esta visión integradora, proyectada por la hermandad desde sus inicios, fue plasmada por Santos con maestría técnica y sensibilidad teológica, convirtiendo a Santa Marta en símbolo de entrega callada, fortaleza y fe activa.

Iconografía invariable y atributos litúrgicos

Durante todo el año, la imagen mantiene en sus manos los atributos tradicionales extraídos de la “Leyenda Dorada” de Jacobo de la Vorágine: el acetre con agua bendita en la diestra y el hisopo en la siniestra, signos de su papel como intercesora y protectora contra el mal. En la Estación de Penitencia, dichos elementos son sustituidos por los tres clavos de la Pasión, reforzando así su identificación con los sufrimientos del Redentor y su presencia en el Misterio pasionista que da sentido a la corporación.

Testimonio gráfico de una devoción viva

Con motivo de esta efeméride tan señalada, nuestro compañero Benito Álvarez ha acudido ante la imagen de Santa Marta para dejar testimonio gráfico del acontecimiento, capturando la emoción de este momento conmemorativo que une historia, arte y devoción popular. Sus imágenes ilustrarán el desarrollo de este culto extraordinario, que marca un hito en el devenir de una hermandad cuya vida espiritual sigue girando en torno al modelo evangélico de servicio humilde y entrega sin condiciones que encarna Santa Marta.

Así, setenta y cinco años después de su bendición, la hermandad vuelve la mirada a su historia para renovar la fidelidad a la Santa de Betania, con el mismo fervor con que fue recibida en 1950, en un gesto de gratitud y compromiso que confirma el lugar indeleble de su imagen en la devoción sevillana contemporánea.