Este sábado 7 de octubre, a las 11.00 horas, será un día muy especial para los hermanos de la hermandad de San Esteban ya que el obispo de Málaga presidirá en la Catedral malacitana la celebración en la que se abrirá oficialmente el proceso diocesano de las tres causas de beatificación de los mártires del siglo XX en la diócesis malagueña.
Entre ellos se incluye al sacerdote fuera promotor y primer Director Espiritual de la Hermandad de San Esteban, Rafael Galán Escalante que nació en Teba (Málaga) en el año 1889. Fue párroco de este pueblo y de la parroquia de San Bartolomé y San Esteban de Sevilla. Y falleció a la edad de 47 años en Teba el 31 de julio de 1936.
Los días previos a su fallecimiento fueron terribles. El 25 de julio, cuando se encontraba pasando unos días de vacaciones en su pueblo natal, fue sacado del domicilio de su hermana Carmen por un grupo de marxistas de la localidad que le llevaron a la cárcel. Allí le despojaron de su sotana violentamente y y le quitaron de un tirón el rosario que llevaba al cuello, diciendole que «ahora manda la revolución». Luego unos milicianos «Viano» y «Pilostro» lo sacaron al patio de la prisión y le apalearon cruelmente para que blasfemara, haciéndole sangrar por un ojo.
Durante los días 26 y 27 lo insultaban a cada momento, y no le entregaban la comida que le llevaban sus familiares. En la mañana del 28, le torturaron horriblemente, pretendiendo obligarle a que dijera donde tenía las armas. Y el 29 le presentaron tres bombas de «piña», diciéndole que las habían encontrado en la iglesia y que él las había traído de Sevilla, sólo con el objeto de preparar al pueblo, volviendo con tal motivo a apalearle bestialmente.
A continuación le sacaron de la cárcel, diciéndole «pocas horas te quedan ya de ser bueno», y con el pretexto de una declaración le llevaron a otra prisión, donde estaban el cura don Francisco Algarín y otros siete señores, en la cual permaneció hasta el 31 de julio, en que los amarraron y sacaron a todos, en un camión, llevándolos a la carretera de Peñarrubia a Gobantes, donde le mataron a tiros de pistola. Su cuerpo quedó insepulto hasta el día siguiente que fue quemado con gasolina. Su defunción está inscrita en el registro civil de Teba.
El inicio de la causa de su canonización es un acontecimiento para la Iglesia y para la hermandad de San Esteban, que tiene lugar después de haber recibido de parte del prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Amato, el Nihil Obstat solicitado a Roma por el cual se indica que no hay ningún obstáculo para instruir dicho proceso. Se abre ahora un largo periodo de tiempo para profundizar en el conocimiento de la vida y la muerte heroica de estos hermanos y, sobre todo, para descubrir su mensaje, es decir, a qué nos están llamando hoy aquellos testimonios de fe viva.





