Sevilla acaricia su Pasión con los versos de León Morgado

Un pregón de casi dos horas donde ha recorrido las grandes devociones de la ciudad

La tradición lleva de la mano la Exaltación de la Semana Santa en Sevilla cada Domingo de Pasión, y este 2025 no ha sido la excepción en Sevilla.

José Joaquín León Morgado ha pregonado los días grandes de la capital andaluza durante más de horas y media, en un compendio literario que ha mezclado la prosa, el verso y las anécdotas personales, logrando las risas del público asistente en numerosos momentos.

El acto se iniciaba con la marcha “La Madrugá” del maestro Abel Moreno, y la presentación del Delegado de Fiestas Mayores Manolo Alés, quién ha destacado el carácter único de Sevilla y ha alabado la trayectoria del pregonero destacando que sea “un vecino de Sevilla”.

Alés ha aprovechado la ocasión para resaltar el éxito de la Procesión Magna del mes de diciembre, en la cual salieron imágenes tan destacadas de la Semana grande como El Gran Poder, la Macarena, la Esperanza de Triana y el Cachorro.

Tras la presentación sonaban los compases de “Amarguras” de Font de Anta, el tránsito musical de cada año que separa la presentación de Alés del inicio de la esperada exaltación.

Morgado subía tras la marcha al atril, y daba tres golpes a un llamador, dando la señal de salida al pregón de todos los sevillanos.

Durante más de dos horas ha Deleitado al pregonero al público asistente, quien ha sonreído y aplaudido en distintas ocasiones las simpáticas ocurrencias del orador.

El periodista ha ofrecido un pregón clásico, muy confrade, alternando el verso y la prosa y componiendo uno de los textos más largos de los que se recuerda en el atril del Maestranza.

León Morgado ha realizado un alegato a la Semana Santa, indicando que “existirá mientras haya sevillanos, gracias a las familias y a las cofradías”.

También ha tenido palabras de elogio a las procesionales no oficiales, indicando con ironía que ”Dios es capillita y hace salidas extraordinarias”.

Le ofrece el pregonero José Joaquín León el inicio de su pregón a la ilusión de esos niños nazarenos que visten el hábito por primera vez:

El pregonero se ha acordado al comienzo de su alocución de los niños que salen de nazarenos por primera vez. A todos ellos ha dedicado estas sentidas palabras: «Que nunca se pierda esa antigua ilusión, que tú también la enseñes, que siempre recuerdes aquella tarde, cuando te hicieron nazareno de Sevilla.”

Pero avisa también el pregonero que el epicentro de la Semana Santa no somos nosotros, sino “Cristo y María”, haciendo con esta frase un guiño al arzobispo y el sentido cristiano y evangélico de los días de la pasión.

No menos importante ha sido la defensa de León Morgado de las hermandades de Víspera, que en ocasiones quedan relegadas y ha sido el exaltador que son “de primera necesidad”.

Otro de los momentos más apreciados del acto ha sido la preciosa relación entre Roma y Sevilla con la centuria Macarena, recitando los siguientes versos con una ovación del auditorio: “

Habla el pregonero de las imágenes secundarias de la Semana Santa:

«Pilato está triste y ha llegado a una conclusión:
Que Roma es Sevilla con más obispos.
Y Sevilla es Roma con más armaos.
No llores más, Pilato,
deja tu pena,
que hiciste la Sentencia
con la condena,
pero te ha perdonado
la Macarena».

León Morgado ha mostrado igualmente el lado más comprometido de su pregón con las alusiones a la guerra en un bello símil con la Virgen de la Paz: “Este año queremos ser el pañuelo de tus manos, Virgen de la Paz, para compartir tu llanto por tantos niños, mujeres y hombres que han muerto masacrados en Israel y Gaza, en Palestina, Líbano, Siria, en aquel Oriente evangélico. Tierra santa, teñida de sangre por el odio y la guerra.»

El Teatro de la Maestranza ha vivido también instantes de mucha emoción con las palabras dedicadas al Señor de Sevilla: “El Gran Poder te busca, el Gran Poder te espera y el Gran Poder te salva. El Gran Poder es el Señor de Sevilla y el Hijo de la Esperanza”.

Seguidamente León Morgado ha recorrido los barrios de Sevilla con sus cofradías, exaltando su amor por la Virgen de Consolación de la Sed.

Destacaba el momento del pregón referido al barrio de Triana y, cómo no, a la Esperanza: “La esperanza es una trianera que nació en Nazaret por casualidad porque la cigüeña que envió Dios iba a Triana y se despistó”.

El pregonero definía también el arrabal Trianero como “El cielo pintado de verde”.

Y volcaba nuevamente todo su amor a la dolorosa de la calle Pureza: “El pregonero José Joaquín León vuelca todo su amor a Triana y a su Virgen de la Esperanza:

«Vibra en el puente el suelo.
El cielo ya está en Triana.
De Catedral a Santa Ana
el aire grita tres palabras:
Esperanza de Triana,
Y el eco lo resume en una:
Triana, Triana y Triana.”

Y no faltaron las alusiones al Cachorro ante su inminente procesión en Roma con motivo del Año Santo Jubilar: “El pregonero al Cristo de la Expiración del Cachorro, en el año que irá a Roma: «Estás al final del puente. Levantas la mirada al cielo, y cuando ves la luna que brilla en el cristal oscuro de la noche, suspiras, y ya sabes que tu Expiración será eterna. ¡No, así no mueren los hombres! ¡Así viven! Y así vive el Hijo de Dios cuando regresa a Triana.»

El Pregón tomaba un cariz puramente sacramental al llegar el Jueves Santo: “Un Jueves Santo en los sagrarios. Jesús Sacramentado que es Dios Vivo en el Señor de Pasión (…)”. 

Prosiguiendo respuesta León Morgado con el nazareno de Martínez Montañés:

«Te miro, pero no te veo.
No te veo, pero en ti creo.
Estás humilde en el Pan,
adorado con la plata,
como Jesús verdadero.»

Minutos más tarde El pregonero se detuvo en el Santuario de los Gitanos exportando estos versos:

«Ya huele a canela y clavo
y no hace falta el incienso.
Ya te aclaman los gitanos,
ya se ha parado el tiempo.
Salud con una mirada,
la fe de siglos eternos.
Canela y clavo gitana
y las Angustias por dentro.”

León Morgado continuaba su cúmulo de oraciones plasmada en el texto del pregón, derramando sus vivencias con el Santo Entierro y la icónica talla de “La Canina”.

En ese último tramo, el pregonero habla de la muerte en este camino hacia la esperanza:

«… Y cruzará el puente La O,
que es la forma redonda
de llamar a la Esperanza.
Y  por si aún fuera poco
lo que Sevilla imagina
pasa la última Esperanza
delante de la Canina.»

Tras esta hermosa concordia literaria entre la muerte y la vida con el Triunfo de la Cruz (La Canina) y la Esperanza del cielo eterno (Nuestra Señora de la Esperanza Trinidad), la exaltación llega a su ocaso.

Los últimos minutos del pregón estuvieron dedicados a la Rosa de Oro, la Macarena. De la Señora de San Gil ha dicho León Morgado que es “La Esperanza del Mundo”.

Completaba el orador su dedicatoria a la Reina del arco con estas palabras recibidas con un gran aplauso: “Vírgenes habrá otra pero como tú ninguna porque eres la Madre de Dios y lo has besado en su cuna”. Se trata de un guiño al pregón de Rodríguez Buzón y su parafraseada poesía “Como tú ninguna” dedicada precisamente a la Esperanza Macarena.

Tras ello, se ha escuchado en el Maestranza una saeta de fondo mientras el pregonero exaltaba a la Soledad de San Lorenzo.

Tras ello, ha habido un recuerdo a las Hermandades de San Isidoro y el Santo Entierro, para poner el broche de oro al pregón nuevamente con su Virgen de la Soledad: «El Silencio eterno con el que Dios bendice la Semana Santa (…) El Silencio eterno con el que Dios le declara su amor a Sevilla.”

Con estos delicados versos se ponía punto y final a un pregón que nos ha llegado al amalgama de emociones que viviremos en tan solo siete días.