El sector turístico advierte de la necesidad de gestionar la alta demanda para preservar la esencia de la celebración
La ciudad de Sevilla encara la Semana Santa de 2026 con previsiones de elevada afluencia y un notable retorno económico, según las estimaciones trasladadas por la Asociación Sevillana de Empresas Turísticas. El sector sitúa en torno al millón de visitantes la llegada de público durante estas fechas, con niveles de ocupación hotelera cercanos al 90% en los días centrales y un impacto económico que podría alcanzar entre 400 y 500 millones de euros.
Estas cifras fueron expuestas en el marco de un encuentro celebrado en el Hotel Inglaterra, donde representantes institucionales y agentes turísticos analizaron el papel de la Semana Santa como motor de proyección del destino y los desafíos derivados de su creciente atractivo.
Un crecimiento que obliga a replantear el modelo turístico
Durante la jornada, el presidente de ASET, Jorge Robles, destacó las «muy buenas expectativas» para la presente edición, subrayando que el impacto económico previsto se extiende a una amplia cadena de valor, con efectos en múltiples sectores de la economía local.
No obstante, el sector ha puesto el foco en la necesidad de evolucionar hacia un modelo basado en la calidad y la gestión, alejándose de un crecimiento sustentado exclusivamente en el volumen de visitantes. En este sentido, Robles incidió en que «la Semana Santa no es un producto turístico, sino una manifestación de fe, identidad y cultura», por lo que el turismo debe adaptarse a la celebración y no condicionarla.
Sostenibilidad, convivencia y perfil del visitante
El análisis compartido durante el encuentro apunta a que el principal reto ya no reside en atraer más visitantes, sino en ordenar y gestionar adecuadamente la demanda existente, garantizando la sostenibilidad y la convivencia en el espacio urbano.
En este contexto, se ha señalado la creciente presencia de público joven, interpretada como un indicio de la capacidad de la Semana Santa para conectar con nuevas generaciones sin perder autenticidad. Este fenómeno introduce nuevas dinámicas que obligan a replantear estrategias de gestión y comunicación.
Propuestas para una cultura de respeto compartido
Entre las iniciativas planteadas, ASET ha propuesto la elaboración de un decálogo de buenas prácticas dirigido tanto a visitantes como a residentes, con el objetivo de fomentar una cultura de respeto y comprensión mutua. La organización ha subrayado que el respeto hacia la celebración no depende del origen del visitante, sino de su comportamiento, insistiendo en la corresponsabilidad de todos los actores implicados.
Un foro de análisis con representantes institucionales y del sector
El encuentro se articuló en dos mesas de debate. En la primera participaron, junto a Jorge Robles, el director del área de Fiestas Mayores, Javier Hernández; el pregonero de la Semana Santa, Julio Cuesta, también comisario del centenario de la Exposición del 29; y el hermano mayor de la Hermandad de San Esteban, Luis Tovaruela.
La segunda mesa reunió a profesionales del ámbito empresarial, como Javier Ayala, José María Gómez, Ana Belén Cumplido y Carlos Martín, quienes abordaron el impacto directo de la Semana Santa en sus respectivos sectores.
El riesgo de saturación, en el centro del debate
Durante este segundo bloque se puso sobre la mesa la necesidad de anticiparse a posibles escenarios de saturación, planteando un debate sobre cómo preservar la singularidad de la celebración. En esta línea, se advirtió de la importancia de evitar un crecimiento descontrolado que comprometa la esencia de la Semana Santa.
Así, el sector turístico sevillano afronta la próxima edición con indicadores positivos, pero también con la conciencia de que el futuro pasa por equilibrar el éxito de convocatoria con la protección del carácter propio de una de las manifestaciones más representativas de la ciudad.





