María Santísima de la O, Nuestra Señora del Sol, la Virgen de Gracia y Esperanza, Nuestra Señora de la Esperanza de la Trinidad, Nuestra Señora de la Esperanza de Triana, María Santísima de la Esperanza Macarena… los cuatro puntos cardinales se han teñido estos días de luz y gloria de verde esperanza.
Un paraíso cromático del que se ha vestido cada rincón de la tierra de María Santísima y un aroma y una fragancia inconfundibles que han impregnado las dos orillas de su feudo, el reino en el que es Reina indiscutible. Porque Sevilla late por Ella, siempre por Ella y solamente por Ella… por la Madre de Dios… y nuestro compañero, Benito Álvarez, ha estado allí para atestiguarlo.


























































































