Sevilla incorpora a su callejero a Sebastián Miguel de Varas y Miranda, fundador de la Hermandad de los Gitanos

El nombre de Sebastián Miguel de Varas y Miranda forma desde ahora parte del callejero sevillano como reconocimiento a quien desempeñó un papel fundamental en la fundación de la Hermandad de los Gitanos y en la defensa de numerosos integrantes de esta comunidad durante uno de los episodios más difíciles de la historia del siglo XVIII.

La nueva vía se encuentra junto al Santuario de la Hermandad de los Gitanos, una ubicación especialmente vinculada a la institución que Varas y Miranda contribuyó a fundar y que permite mantener su memoria estrechamente ligada al entorno en el que la corporación desarrolla buena parte de su actividad.

Un reconocimiento vinculado a la historia de Sevilla

El delegado de Fiestas Mayores, Manuel Alés, ha participado este martes en el acto de rotulación de la calle, acompañado por representantes de las instituciones cofrades y municipales. Entre los asistentes han estado el hermano mayor de la Hermandad de los Gitanos, Emilio Jiménez Núñez; la delegada del Distrito Casco Antiguo, Amidea Navarro; el vicepresidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, José Carretero, y el delegado de la Madrugá, José Moncayo, entre otros.

Durante el acto, Alés ha reivindicado el significado que posee el callejero como elemento de memoria colectiva. Según ha explicado, las calles de una ciudad y, particularmente, las de Sevilla, trascienden su utilidad práctica, puesto que también reflejan la historia, los valores y las personas que han contribuido a configurar la identidad de la ciudad.

Desde esta perspectiva, el delegado de Fiestas Mayores ha definido la incorporación del nombre de Sebastián Miguel de Varas y Miranda como “un acto de justicia”, al considerar que su trayectoria merece quedar incorporada al espacio público sevillano y ser reconocida más allá del ámbito estrictamente vinculado a la Hermandad.

La defensa del pueblo gitano durante la Gran Redada

Uno de los aspectos centrales del reconocimiento se encuentra en la actuación que Varas y Miranda desarrolló durante la Gran Redada del siglo XVIII, episodio en el que tuvo una intervención decisiva para salvar a numerosos gitanos españoles.

Manuel Alés ha resaltado especialmente esta faceta de su trayectoria y ha relacionado la elección del emplazamiento de la nueva calle con la propia historia de la corporación. El homenaje se produce, además, junto al Santuario de la Hermandad de los Gitanos y en el contexto de la conmemoración de los seis siglos de la llegada del pueblo gitano a España.

El delegado ha sostenido que la labor desempeñada por el fundador tuvo también consecuencias relevantes para la propia ciudad, hasta el punto de contribuir a que Sevilla se convirtiera en un santuario para los gitanos sevillanos, destacando particularmente su apuesta por la educación.

Una hermandad con dimensión social

El reconocimiento no se ha limitado a la trayectoria histórica de su fundador, sino que también ha servido para poner en valor el papel que actualmente desempeña la Hermandad de los Gitanos dentro de la ciudad.

Alés ha destacado que la corporación constituye mucho más que una institución de relevancia devocional y patrimonial dentro de la Semana Santa sevillana. A su juicio, se trata de una entidad viva, con una acción social constante, capaz de vertebrar su entorno y de mantener vigente el principio de ayuda mutua que inspiró a su fundador.

En esta misma línea, ha defendido que la Hermandad forma parte de manera inseparable de la identidad de Sevilla, tanto por su extraordinario patrimonio y su importancia en la Semana Santa como por la labor social que desarrolla y por los vínculos que mantiene con el barrio y con el pueblo gitano.

La corporación representa, según ha señalado el delegado, una parte de la historia de convivencia, solidaridad y compromiso social que también forma parte de la memoria de la ciudad.

Un nombre que pasa de los archivos al paisaje urbano

La colocación de la nueva placa permite que la figura de Sebastián Miguel de Varas y Miranda abandone el ámbito restringido de los documentos y la memoria interna de la corporación para incorporarse al paisaje cotidiano de Sevilla.

Con esta rotulación, su nombre queda ligado a una calle situada precisamente en las proximidades del Santuario de la Hermandad de los Gitanos, haciendo visible una trayectoria marcada por su condición de fundador de la corporación y por su intervención en defensa de numerosos gitanos durante la Gran Redada.

Manuel Alés ha reivindicado así la necesidad de que Sevilla reconozca públicamente a quien ha definido como “un sevillano justo, adelantado a su tiempo”, cuya respuesta frente al odio estuvo basada en la generosidad y la educación y cuya iniciativa contribuyó a crear una institución que, siglos después, continúa siendo inseparable de la identidad de la ciudad.