La ciudad de Sevilla vivió una tarde cargada de emoción y memoria histórica el 18 de marzo de 2026, cuando se inauguró un azulejo conmemorativo en honor a Juan Manuel Martín Jiménez, reconocido como la Voz de Bronce de la Semana Santa hispalense. La ceremonia se celebró en la calle Alemanes, frente al Edificio Adriana, con la Giralda observando este acto cargado de simbolismo. Familiares, amigos y cofrades se reunieron para rendir tributo a la figura de un capataz que transformó la manera de interpretar el martillo en los pasos sevillanos.
El proyecto, promovido por la Asociación Cultural Juan Manuel Martín, surgió tras el fallecimiento del maestro en enero de 2022, y ha sido un esfuerzo colectivo para preservar su legado artístico y humano. La elección del lugar no fue casual: el azulejo se emplaza junto a la Cuesta del Bacalao, un tramo emblemático por donde el Señor de la Salud de Los Gitanos transitaba bajo la dirección de Juanma, y donde su voz adquiría la resonancia de un verdadero instrumento de autoridad y sensibilidad.
El Grupo Empresarial Adriana, encabezado por Fabricio Pastor, facilitó la cesión de la fachada y acompañó todo el proceso de instalación del azulejo, un gesto que la familia valoró profundamente por su importancia simbólica. La iniciativa buscaba que la huella de Juanma Martín quedara visible para todos, como un recordatorio permanente de su contribución a la Semana Santa sevillana.
Durante el acto, los miembros de la asociación y allegados compartieron recuerdos entrañables, subrayando cómo Juanma logró construir un ambiente familiar en torno a cada hermandad, trascendiendo las jerarquías y uniendo a personas de distintas condiciones sociales. Su hijo, Juan Manuel Martín Núñez, intervino para transmitir la humanidad y sensibilidad de su padre, así como la influencia perdurable de su método y estilo sobre quienes aprendieron bajo su dirección.
Entre las intervenciones destacaron costaleros y amigos íntimos, quienes evocaron momentos que combinaron esfuerzo, pasión y humor, como la intensidad de las levantás más memorables o la resistencia física de múltiples marchas seguidas bajo los pasos. Estas anécdotas recordaron a los presentes que la labor de Juanma no solo era técnica, sino también profundamente emocional y colectiva.
El autor del azulejo, Javier Aguilar, compartió la experiencia de plasmar la esencia de un hombre tan complejo y admirado, resaltando la importancia de reflejar tanto su rigor como su calidez en la obra cerámica. Concluyó su intervención con un sentido homenaje que provocó aplausos entre los asistentes.
Juan Manuel Martín dejó su impronta en hermandades de gran tradición, como Los Gitanos, Los Panaderos, La Redención y La Trinidad, destacándose por un estilo único, marcado por la sensibilidad, la firmeza y un carácter inconfundible. Su influencia ha sido también documentada en el libro La Voz de Bronce, consolidando su figura como un referente histórico y cultural de la Semana Santa sevillana.
El descubrimiento del azulejo cerró la ceremonia, dejando una sensación de reconocimiento colectivo hacia un hombre cuya memoria permanecerá viva en cada calle, cada levantá y cada paso que recorra Sevilla, transformando la tradición y la devoción en un legado eterno.





