A pesar de que, con la modestia propia de los grandes hombres y los grandes nombres, no quiera reconocerlo en las distancias cortas, el nombre de José Luis Jurado hace tiempo que está escrito con letras de oro en el universo de la música procesional contemporánea. Su nombre, acaso alejado de los grandes circuitos de compositores mediáticos, está asociado irremediablemente a las palabras trabajo, persistencia, esfuerzo y constancia.
Todo ello tamizado y potenciado por la indiscutible capacidad técnica que desde siempre se ha preocupado de potenciar y unas cualidades artísticas incuestionables que se han dejado notar en la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de la Salud y en todos aquellos lugares donde su batuta lleva derramando el aroma de las cosas bien hechas.
José Luís Jurado, que cursa sus estudios de trompa de Grado Profesional en el Conservatorio Músico Ziryab, es un hombre afable, perfeccionista y cercano, detallista, sincero y directo en sus manifestaciones, que no reniega de ninguna cuestión y que afronta con una absoluta honradez y valentía una conversación a pecho descubierto, en la que se abordan diversas cuestiones con una amplitud de materias que van desde sus reflexiones personales a asuntos que entrañan un considerable punto de polémica sin mostrarse dubitativo en ningún momento.
Un músico cofrade y cristiano con las ideas meridianamente claras y sin el más mínimo atisbo de miedo a la hora de manifestar sus opiniones, resultando un lujo conversar con quien no lleva el freno de mano echado y dice lo que piensa, con una persona de demuestra un nivel y una formación que no es tan generalizado en el universo cofrade como sería deseable.
Un compositor que como el mismo expuso en la magnífica entrevista concedida hace meses a Gente de Paz no se prodiga con gran cantidad de obras sino con piezas escogidas mimadas y trabajadas hasta la extenuación en la creencia, y esto lo añado yo, de que no es la cantidad sino la calidad lo que permite que un músico trascienda más allá de la simple parafernalia barata y el fenómeno fan que a los músicos de verdad tan poco interesa.
Ahora, José Luis jurado regala el universo cofrade su nueva obra, una marcha compuesta para agrupación musical, en concreto para la Agrupación Musical la Salud de Mallorca, nacida a resultas del encargo de Jaime Sojo y con la guía de Andrés Horrach Padilla que, en palabras del propio Jurado, ha sabido «guiarme en lo que la banda buscaba de mí». Una composición que plasma sobre un pentagrama la historia de esta formación musical y las vicisitudes que han superado a lo largo del tiempo.
La obra de Jurado, compuesta en Fa menor y compás 4/4, ha nacido, como decíamos de un encargo de Enrique Sojo, cordobés de nacimiento y mallorquín de adopción, el nombre de la marcha, «Siempre detrás de ti» está elegido pensando en la muchísimas trabas que la banda ha debido superar para continuar tocando tras su titular, la Virgen de la Salud.
La pieza comienza con una primera parte con un canto de trombones y un solo de corneta, evocando a todas las dificultades que la banda tuvo en su fundación. A continuación la segunda parte, donde se incluyen las trompeta 1 en un falso 6/8, buscando en su expresión, la fuerza que siempre han tenido para seguir siempre tras su titular. Posteriormente en el solo, que retorna al clásico 4/4 de las marchas, expresa el amor que todos los músicos de esta banda sienten por su titular. En el acompañamiento cabe destacar un ritmo sincopado por parte de las trompetas, recordando los vaivenes institucionales que lamentablemente han tenido que solventar. La obra acaba de nuevo con la melodía principal, esta vez acompañada de las cornetas como voz principal, intentando mostrar, amén de la fuerza por seguir tras su titular la alegría de poder hacerlo año tras año.
Una nueva pieza dotada con la singularidad de las grandes obras y con el sello inconfundible de uno de los grandes compositores del actual panorama musical cofrade. Así suena la nueva obra de José Luis Jurado.





