Todos los detalles del altar catequético del Solemne Quinario del Santísimo Cristo de Ánimas

La Parroquia de San Lorenzo acoge desde hoy, 1 de noviembre, el Quinario en honor del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas, tal y como recogen las Reglas de la Hermandad.

Como cada año, la imponente Imagen del Señor Crucificado en el prebisterio del templo, promoviendo una reflexión sobre la cruz como elemento salvífico para la humanidad, pues la cruz es un medio que tiene doble significación; para este mundo es un castigo, una tortura, un abajamiento hasta el último de los peldaños sociales. Sin embargo, para Jesucristo es el camino de exaltación, la vía de glorificación para llegar hasta el Padre.

En el altar se disponen elementos que invitan a la reflexión de este elemento de la Pasión de Jesucristo. En primer lugar, encontramos un arco barroco en el que podemos leer la inscripción latina «In cruce salus” que significa “en la cruz, la salvación” eje sobre el que se fundamenta todo el altar. Dicha inscripción se encuentra rodeada de hojas de laurel, símbolo heráldico desde la antigüedad de victoria y triunfo, resultado de la victoria sobre la muerte tras la Resurrección del Señor. Del mismo modo, todo el arco de encuentra recubierto de amaranto, que significa inmarcesible, es decir, que no se marchita. Dicha planta, por ello, su significado radica en la inmortalidad que, sumado a su color rojos relaciona con la sangre de Cristo, bebida de Salvación.

A los pies del Santísimo Cristo encontramos la reliquia de la Santa Espina que nuestra Hermandad venera en su Capilla. La misma pertenece a la verdadera Corona de Espinas de la Pasión de nuestro Señor y que, como cada día 5 de noviembre, en la Fiesta de Regla de nuestra Hermandad, se da a venerar a fieles y devotos.

A ambos lados de la Santa Espina encontramos a dos ángeles que que simbolizan dos de las cuatro postrimerías de la religión católica, que son las cuatro últimas etapas por las que ha de pasar el ser humano: muerte, juicio, infierno o gloria.

En los dos ángeles encontramos un enaltecimiento de la muerte como vencedora sobre la vida. En el ángel de la derecha, encontramos a la calavera como reina sobre el mundo al ser coronada y, a su lado, un reloj de arena, simbolizando esta victoria momentánea sobre Jesucristo hasta su Resurrección. En el de la izquierda, encontramos como sostiene un cetro, elemento que pone en valor el poder; la bola del mundo como símbolo de la posesión de tierras y dominación sobre los pueblos; y, por último, un manto como elemento de autoridad y realeza.

Todos estos elementos son signos que no ayudan a que podamos entrar por la puerta estrecha para alcanzar el Paraíso y encuentro directo con Dios. Por debajo, y en contraposición, encontramos otros dos ángeles que portan los elementos que nos acercan a la santidad y a Dios según sus mandamientos. El ángel de la izquierda representa la Virtud Teologal de la Fe, el cual lleva una venda en sus ojos y porta la cruz y el cáliz en sus manos. Ello se ajusta a la descripción del poeta Pedro Calderón de la Barca en sus Autos Sacramentales: “la fe es ciega y suele representarse con los ojos cerrados […] se aparece la Fe, con vendas en los ojos, una cruz en la mano derecha que significa una virtud, la que asentimos a las cosas que Dios ha revelado”. Por último, el ángel de la derecha representa la Virtud Teologal
de la Esperanza, representada por el ancla, siendo ambas Virtudes las que nos conducen a la Salvación Prometida, la cual compartimos en el Sacramento de la Eucaristía, situándose, por ello, ambos ángeles al pie del altar junto al presbiterio.