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Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

Tras las huellas de Santa Macrina

Desde que la semana anterior a Navidad el programa La Pasión de 7tv abordase desde diversas perspectivas la autoría de la Macarena no han sido pocas las páginas que han aprovechado el tirón que tiene la imagen para acercarse a la historia de la Virgen de la Esperanza. En unos meses marcados por la pandemia con la ausencia de procesiones y novedades asistimos a la proliferación de artículos que vuelven a tratar el origen de una devoción que traspasa fronteras.

La Orden de San Basilio y la devoción a Nuestra Señora de la Esperanza

Nicolao Triarchi fue un acaudalado comerciante griego sobre el que poca información encontramos en la actualidad. Se sabe que fue natural de Cyterea y que cedió unas casas cerca de la actual iglesia de Omnium Sanctorum para que se fundase un monasterio regentado por los basilios. En enero de 1593 queda instituido como colegio, siendo habitado por un total de cinco miembros entre los que destaca Hernando de la Cruz, fundador de la hermandad.

Restos del convento de los basilios en Cárcheles, Jaén

Rafael Ortega y Sacrista refiere que varios monjes de la Orden de San Basilio llegaron desde Jaén para establecerse en el recién fundado cenobio que se erigió en la ciudad. Estos, que se encontraban residiendo en el Monasterio de Santa María de Oviedo, en Cambil, adquirieron unas tierras a los agustinos cerca de la localidad de Huelma donde acabaron fundando un monasterio intitulado Nuestra Señora de la Esperanza —advocación muy vinculada a la Orden—, cerca del municipio de Cárcheles. Con su establecimiento en Sevilla, adonde llegaron con diversos enseres procedentes del citado cenobio, según el historiador, idean la fundación de una cofradía o hermandad «muchas veces de pasión, para atraer a los feligreses a los cultos y ejercicios piadosos», refiere Ortega y Sagrista.

Esperanza Macarena. Foto: Hermandad

La Orden, que se regía por los preceptos monásticos atribuidos a Basilio el Magno en torno al siglo IV, comienza un serio declive a finales del siglo VIII lo que provoca que Teodoro Estudita reforme tales doctrinas para impulsar su propagación. Centrados en el estudio y la oración, los basilios, también denominados basilianos, eran conocidos por su austeridad. En cuanto al primitivo templo en Sevilla solo se conservan las pinturas que realizó Francisco Herrera el Viejo entre 1638 y 1639 con santos relacionados con la orden. Visión de San Basilio, San Pedro Sebaste, San Gregorio Niseño, San Naucracio, Santa Gertrudis la Magna, Santa Doromtea, San Demetrio, San Basilio dictando su doctrina —actualmente en el Louvre— y Santa Macrina, hoy en el Museo de Bellas Artes de la capital andaluza.

Los monjes sufrieron la invasión francesa, regresando posteriormente aunque por un breve periodo de tiempo. En 1836 las desamortizaciones asestaron un duro golpe del que no se recuperarían. El espacio fue casa de vecindad, más tarde fábrica de harinas, etc. Durante su estancia en San Basilio la Macarena compartiría espacio con la Hermandad de la Humildad y Paciencia, más tarde fusionada después con la Sagrada Cena y con la Sagrada Lanzada.

La Hermandad de la Macarena llegaría a la parroquia de San Gil Abad en 1653 —un año más tarde le son aprobadas nuevas reglas bajo el título de Cofradía de la Injusta Sentencia de Muerte que dieron a Cristo Nuestro Redentor y María Santísima de la Esperanza—permaneciendo hasta 1936 y regresando entre 1942 y 1949. En mitad de estas fechas recaló en la iglesia de la Anunciación. Después, en 1949 regresaría a su barrio, pero en esta ocasión a la basílica cuyo proyecto surgió de la mano de Aurelio Gómez Millán nueve años antes.

Esperanza Macarena. Foto: Hermandad

Santa Macrina la Joven

Con su marcha a San Gil llevaría no solo los titulares de la hermandad que hoy conocemos además del Cristo de la Salvación serían trasladados, sino también enseres y otras imágenes, como es el caso de una Santa Macrina.

Desconocida para muchos en Occidente, la hermana de San Basilio cuenta con gran fervor en la iglesia bizantina y ortodoxa. En Oriente su presencia es tal que la erigen casi como una madre del monacato femenino. Protectora de la vista influyó sobre la obra de su hermano, San Basilio, ambos instruidos en la doctrina religiosa por su abuela, Santa Macrina la Mayor, quien también formó a sus otros nietos, entre los que se encuentran San Pedro de Sabaste y San Gregorio de Nissa. Este último narra varios milagros sobre su hermana en un panegírico dedicado al monje Olimpio. El primero de ellos relata cómo recobró la salud tras la señal de la santa cruz que su madre realizó sobre su frente y el segundo aborda la curación de una enfermedad ocular a la hija de un militar.

Santa Macrina. Foto: José María González-Nandín y Paúl. Universidad de Sevilla

En el colegio de los basilios una representación suya se encontraba en el testero colateral de la nave de la epístola, portando en la mano izquierda un libro y en la derecha probablemente un báculo, como suele representársele, ocupando en San Gil un espacio a la izquierda del altar mayor. San Basilio también sería trasladado, ocupando el lado opuesto. Gran parte de los bienes se conoce gracias a un interesante estudio de Matilde Fernández Rojas, quien analiza el patrimonio artístico de los conventos masculinos desamortizados en Sevilla durante el siglo XIX.

El interés que despierta actualmente la santa es doble. En el primero de los aspectos por su fonética. Y es que según defienden varios historiadores, mediante el procedimiento de asimilación Macrina habría acabado dando como resultado Macarena, un tema muy debatido donde partidarios de esta teoría se reafirman frente a los que optan por incidir en Macarius, que habría sido el origen de Macarena.

Santa Macrina. Grabado anónimo en cobre (s. XVIII)

El segundo de los aspectos es el que más problemática causa entre los historiadores del arte. La imagen, que como hemos visto convive con la Macarena gran parte de su vida muestra rasgos que la asemejan a Nuestra Señora de la Esperanza. ¿Fueron realizadas en la misma época? De ser así, ¿salieron de la misma gubia? De la efigie a la que hacemos referencia la Universidad de Sevilla conserva en su fototeca un par de fotografías, que fueron tomadas cuando esta formó parte de una muestra con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Pocas referencias documentales pueden encontrarse más sobre ella. No aparece en una reciente publicación donde se pueden contemplar las salas de la citada muestra y su parecido con la Virgen de la Esperanza hace que se haya presentado como una de las búsquedas más activas de los últimos tiempos. Prensa, diarios de viajeros… auténticos tesoros esperando que algún investigador pueda dar con la autoría que probablemente más interés despierte en el mundo de las hermandades y cofradías.

Santa Macrina. Foto: José María González-Nandín y Paúl. Universidad de Sevilla

Formalmente, Santa Macrina recuerda a las obras salidas de la gubia de Pedro Roldán, pero nos encontraríamos en una técnica más que cuestionada, la de introducir la metodología forense de la fotometría como método de estudio en la imaginería, como hiciera el profesor Miñarro cuando el pasado 15 de diciembre expusiera una investigación de la Macarena y la Virgen de las Angustias de Córdoba en el programa de televisión La Pasión, el pasado 15 de diciembre.

Torrejón Díaz o Luque Teruel también han abordado la autoría de la Macarena. El primero de ellos señala el parecido de la dolorosa con el de la Virgen de la Antigua y la Virgen que se encuentra en el retablo de los Vizcaínos, en la parroquia del Sagrario, formando parte del Descendimiento de Cristo. Andrés Luque Teruel continúa por esta misma senda argumentando que la asimetría y el movimiento de los ejes vertical y horizontal recuerdan a Pedro Roldán pero las características de su ejecución no son las del artista. Aunque apunta a Cristóbal Pérez, no descarta a otros imagineros, como Duque Cornejo o Ruiz Gijón, aunque si se aleja de que pudieran haberla realizado Juan de Mesa y La Roldana. Quizá Santa Macrina pudiera haber tenido la clave.

Esperanza Macarena. Foto: Hermandad
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