Huelva

Un altar para la Historia, una capilla para la Devoción carmelita en Huelva

La Hermandad del Carmen de Huelva capital ha presentado un proyecto excelente que vendrá a entronizar a los titulares de la corporación carmelita en la Parroquia de la Concepción mediante un maravilloso altar.

En las cocheras del Puerto se ha presentado el diseño del retablo para la Virgen del Carmen, que ha sido realizado de forma conjunta por Abraham Ceada y Antonio Rivera, mientras que la ejecución del mismo correrá a cargo de los Hermanos Caballero, Jesús Zurita y el propio Abraham Ceada, uniéndose artistas de distintas disciplinas para un altar exquisito.

A través de la ejecución de este altar de estilo barroco, se pretende devolver el esplendor perdido al templo. Jesús Romanov, profesor de Historia del Arte, ha realizado una descripción del proyecto para la corporación carmelita. Explica Romanov que «el banco, en madera dorada, fechado a finales del siglo XVIII. Sobre él descansa una peana de mármoles rosa y verde, y que se adorna con una guirnalda de laurel. «

Por otra parte, «en el cuerpo central, dos columnas estriadas sostienen la cornisa, bajo la que se despliega un cortinaje de telas encoladas en tonos verdosos, cuya policromía imita los tejidos de brocado, y que al caer es abierto por ángeles que la envuelven en el soporte, aportando una sensación de movimiento e ingravidez. Termina en la base, donde otras dos parejas sostienen candelabros de cuyos brazos emergen tallos de hojas y flores. En el centro la imagen titular, con una pintura tras ella, en la que se dispone en la parte inferior el Purgatorio, y en la superior el cielo, donde está María como intercesora ante su Hijo, se divisa la estrella de la mañana, y nubes retiradas por los ángeles para dejar un firmamento diáfano.»

En el horizonte el mar, según expresa la voz autorizada de Jesús Romanov, «aludiendo al patronazgo sobre la marina española, con un barco llegando al puerto seguro en el que aparece la palmera y el cedro, que aluden a la victoria y la incorruptibilidad. Todo ello dota al retablo de una coherencia iconográfica, lanzando al contemplador un mensaje catequético en el que se profundiza en dos ideas: primero María como intercesora entre Dios y los hombres, segundo la trascendencia y la comunión de los santos.»

Concluye Romanov la descripción explicando que «en el ático encontramos la ya aludida cornisa de madera dorada, con una rica decoración sobre la que emerge la cornucopia al centro (también fechados en el siglo XVIII), y de la que salen rayos de luz. Ésta es sostenida por dos ángeles en actitud declamatoria sobre las nubes, mientras que los querubines aparecen entre las mismas y se asientan sobre los capiteles.»

De este modo, según afirma Jesús Romanov, «se integran las artes de la pintura, escultura, arquitectura y talla, se retoman elementos antiguos, sin resultar discordantes con lo nuevo, y aportan al retablo un valor añadido, por poseer unas obras que contribuyen a que el aspecto sea más veraz y concordante con la recreación de un espacio barroco. Debemos destacar además los contrastes entre las superficies doradas y los ángeles, cuyas carnes imitan el mármol, así como el tratamiento entre éstos y las nubes, e insistimos en el movimiento que envuelve todo el conjunto. Todo ello ofrecerá en la persona que lo vea una visión impactante, que permita entrar en un clima de oración, en el que el eje vertebrador sea la Virgen del Carmen.»

En palabras de Romanov, «el resultado es de enorme interés, puesto que supone una reinterpretación de modelos barrocos diferentes a lo que habitualmente vemos en Andalucía y aportando algo nuevo a nuestra rica tradición en arte religioso. Ni será extraño al imaginario popular onubense, ni tampoco repetirá nada, sino que sus líneas suman algo nuevo a la ciudad, enriqueciendo el patrimonio de la misma.»

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