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Un rico patrimonio disperso, el antiguo templo de los Trinitarios Descalzos, la sede provisional del Cristo de Burgos

La corporación del Miércoles Santo trasladó sus titulares el 4 de julio

El pasado domingo los titulares de la hermandad del Cristo de Burgos llegaron a su casa hermandad, muy cerca de San Pedro. Residirán allí hasta que finalicen las obras en las cubiertas del céntrico templo, dejando estampas para el recuerdo, como la eucaristía que se celebró ciento ochenta y seis años después. Y es que el espacio que actualmente ocupan fue la iglesia de los trinitarios descalzos, orden que llegó a Sevilla en 1607, a instancias de Juan Bautista de la Concepción.

En un primer momento los frailes se instalaron entre el convento de San Benito y la Cruz del Campo, siendo expulsados posteriormente por falta de pago. Es entonces cuando aparece la figura de María de Solís y Miranda, esposa del general y caballero de la Orden de Santiago Pedro Méndez Márquez, quien se convierte en fundadora del nuevo convento, donándoles unas casas de su propiedad entre la collación de San Pedro y San Ildefonso.

Con el paso del tiempo el número de sus miembros fue en aumento. Matilde Fernández Rojas afirma que en 1755, cuando el terremoto de Lisboa provoca numerosos daños, contaba con sesenta religiosos y, a pesar de ser un cenobio modesto, las dotaciones y limosnas fueron cruciales para que en aquellos años la orden contase con un importante patrimonio. Pero durante la invasión francesa se producen varios destrozos. En cuanto a la iglesia, realizada por Juan de Segarra en 1625, se destruye el retablo mayor —de Bernardo Simón de Pineda—, las capillas laterales y se requisan las pinturas que decoraban el claustro principal. Tras el regreso de los religiosos se levantaría un nuevo altar mayor, así como las capillas laterales, viviendo tiempos de esplendor que es cristalizarían en 1821 con la beatificación por parte de Pío VII del fundador de la rama descalza, fray Juan Bautista de la Concepción, promotor de la fundación del cenobio sevillano.

Sus usos en el siglo XX

Con la llegada de la desamortización los frailes son exclaustrados en 1835 y el convento pasa a convertirse en sede del cuartel de la Compañía de Migueletes. Después pasó a manos privadas, convirtiéndose en fábrica de tejidos y en 1868, tras el estallido de la Gloriosa, pasa a ser sede del club popular «Café Emperadores».

En el siglo XX la que fuera la iglesia de Nuestra Señora de Gracia acabaría siendo convertida en un taller de carruajes, un almacén de droguería. El antiguo templo conserva dos tramos de la iglesia con su portada lateral y la torre, de 1762, atribuida a Ambrosio de Figueroa. En marzo de 1979 sufre un incendio sufrió un incendio que afecto sobre todo a las yeserías, vigas y crujía de la iglesia, precisamente el mismo año en el que ante notario se otorga escritura de venta a favor de la hermandad del Cristo de Burgos, siendo por aquel entonces hermano mayor Eulogio Castañeda.

Un año después se coloca la primera piedra de la que será la futura capilla y casa hermandad de la corporación. En 1999 se inaugura la primera fase de la restauración, habiendo restaurado el Ayuntamiento la torre y las cubiertas. En octubre de 2008 comienza la primera fase de la restauración integral, centrándose en la fachada del habitáculo que da a la calle Descalzos, siendo sufragada por el Monte de Piedad y Caja Sur. Posteriormente tuvo lugar la ampliación de la puerta de la capilla así como la retirada del pilar que se encontraba al frente de la misma, posibilitando que pudiera montarse el palio de la dolorosa dentro de las dependencias. En 2011 toma la dirección José Antonio Gómez Rodríguez, quien modifica el proyecto de los hermanos Arrieta, de 1995.

El patrimonio disperso

Del primer retablo, realizado por Bernardo Simón de Pineda apenas quedan referencias, perdiéndose con la ocupación francesa. Después, los trinitarios compraron el retablo de la parroquia de Pilas, que realizase Francisco de Acosta el «Mozo», con tres calles y ático y un relieve de la Trinidad, con santos trinitarios como San Félix de Valois y San Juan de Mata y Nuestra Señora de Gracia en la hornacina central. Tras el cierre en 1868 varios elementos del mismo pasan a la parroquia de Nuestra Señora de Gracia, en Camas.

Daniel Pascual afirma que las capillas laterales eran la de San José, el Señor Cautivo, la Virgen de la Salud, Ecce Homo o Señor de las Virtudes, Beato Miguel de los Santos, San Cayetano, Cristo crucificado, Nuestra Señora de la Piedad con su hijo —hoy en San Ildefonso— y una urna con San Antonio, imagen que fue trasladada a San Pedro de Alcántara.

De las imágenes que presidían las capillas destaca el Cautivo, hoy de San Ildefonso, que con la exclaustración pasa a San Hermenegildo y desde 1909 llega hasta su actual ubicación. De los retablos laterales, como hemos citado anteriormente, uno de ellos acogía la imagen de San José, que hoy se conserva en el cercano templo de San Ildefonso. El retablo donde se encontraba permanece hoy en la parroquia de Nuestra Señora de la Oliva, de Salteras. No sucede lo mismo con el grupo escultórico de Santa Ana con la Virgen Niña de la mano, de Francisco de Ocampo, y una imagen de San Atanasio Obispo, titular de una hermandad extinta, de los que no se conoce su paradero. Entre las pinturas, aparte de una serie de Lucas Valdés hoy perdidas, destacaban ocho lienzos que narraban la vida de la Virgen. Subastadas por Christie, el Nacimiento se encuentra en México, los Desposorios en el Museo de Arte de Carolina del Norte, mientras que la Anunciación, el Descendimiento de la Cruz, la Muerte de la Virgen y la Asunción están actualmente en paradero desconocido. La Virgen con San Juan de Mata y Félix de Valois pasó a formar parte de la colección de Lord Brocket y la última de ellas, la Virgen en el convento de Cérvoles, también fue subastada pero se desconoce su ubicación. Por último, cabe destacar un facistol que llegó a la colegial del Salvador y las pilas de agua bendita que terminaron en la parroquia de Santa María de las Nieves, de La Rinconada.

¿Sede del Gran Poder?

Daniel Pascual recoge además que la hermandad del Gran Poder estuvo a punto de instalarse en el interior de la iglesia de los trinitarios descalzos en 1694, cuando esta estaba establecida en el convento del Valle, debido a las malas relaciones que mantenía con la hermandad de la Coronación. Pero «por desavenencias posteriores con los trinitarios descalzos, y aun cuando las mismas serían finalmente resueltas favorablemente a la Hermandad desde Roma, nunca llegaría a edificarse esta Capilla ni por tanto, a trasladarse allí la Hermandad».

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