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Un bocata y un refresco

Un bocata y un refresco, seguro que a los banderos esta frase les lleva a un momento fantástico. Ese momento después de terminar la procesión, del trabajo bien hecho, de las felicitaciones por un día más, del ¿me cambio primero o me lo como y después me cambio?, del «cógeme uno de salchichón y un refresco de limón, os recordará a que el de choped no lo quiere nadie, a que el refresco de cola es el que triunfa, a que «me siento aquí, me quito los zapatos y me lo como»… y un sin fin de cosas que pasan cuando terminas una procesión y te vas a comer el bocadillo. Pero seguro que a todos os vienen otros momentos a la cabeza. El del bocata con pan de por la mañana o del día anterior, con el pan duro o hecho chicle. El bocadillo diminuto, el que tiene solo dos lonchas de mortadela o choped (los que tengan la suerte de que se lo hagan de dos o tres tipos), el del refresco solo de un tipo y caliente, etc, etc, etc…

Sinceramente creo que lo de la cláusula del «refrigerio» al terminar la procesión es de hacérselo mirar, tanto por las bandas que permiten esos mendrugos que dan por bocatas como por las hermandades que deberían poner un poco de sentido común y ofrecer algo más decente a los músicos. Por mi experiencia he visto de todo, bocatas malos, del día anterior y con solo dos lonchas de embutido, además de refresco de marca blanca y caliente, hasta bolsa con bocata del día, una porción de fruta, una pieza de bollería y refresco, pero voy a ser sincero, las que menos. En alguna ocasión nos pusieron filetes calientes o jamón serrano.

En el tema de la comida post actuación, hay bandas que en los contratos estipulan que, por ello la hermandad pagará X euros además del propio precio del acompañamiento y así la propia banda llevará sus bocatas y lo que sea que quieran llevar para sus componentes. En otras contratos se estipula que será la hermadad la que lo preparará y dará al final de la procesión. En cualquier caso, falta mucho civismo y sentido común en este aspecto. Una banda, un músico que comienza el Viernes Dolores a tocar y termina el Domingo de Resurreción, hace muy pocas comidas en casa y correctas, la mayoría son los bocatas y los pocos que puedan permitirse con su dinero comer algo caliente. Por no decir que en todas las badas hay chavales menores de edad.

Todos hemos tenido problemas estomacales por comer mal en Semana Santa. Por todo ello pienso que las hermandades y bandas deberían poner más de su parte para, una vez terminada la procesión, la comida sea apropiada. Todos quisiéramos comer caliente después de una actuación, sería lo ideal pero, al menos si es un bocata que sea del día y con algo decente dentro, que incluya una fruta y el refresco, zumo, cerveza o lo que sea pertinente. Al fin y al cabo tengamos en cuenta que las bandas son de los músicos, son los que están en la calle horas y horas. Que los costaleros, capataces, etc… cuando escuchan la música tras su Cristo o Virgen, esa música la hacen los músicos y no un cd, que menos que a esas personas se les de decentemente de comer.

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