El artista sevillano Pepillo Gutiérrez Aragón ha dado a conocer recientemente el dibujo realizado para el llamador del paso del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Sevilla, una obra concebida como reconocimiento a la figura de Julián Huertas Villa tras su retirada como capataz del crucificado después de casi cuatro décadas al frente del martillo.
La pieza, elaborada a grafito sobre papel blanco Schoeller de acabado satinado, presenta unas dimensiones de 30 por 40 centímetros. El trabajo ha sido realizado expresamente para convertirse en un detalle de agradecimiento entregado por los costaleros del paso del Cristo de la Vera Cruz a su capataz, en reconocimiento a su prolongada dedicación y entrega a la hermandad. Con este gesto simbólico se ha querido dejar constancia de una trayectoria marcada por más de cuarenta años de servicio delante del paso del Santísimo Cristo de la Vera Cruz.
Un reconocimiento impulsado por los propios costaleros
El dibujo ha servido como obsequio de despedida por parte de la cuadrilla de costaleros al capataz Julián Huertas Villa, figura estrechamente vinculada al discurrir del paso del crucificado. La obra representa el diseño destinado al llamador del paso, elemento simbólico del conjunto procesional que evoca el papel del martillo y del capataz en la conducción del paso durante la estación de penitencia.
Este reconocimiento se produce tras hacerse pública la decisión del propio Huertas de poner fin a su etapa como capataz, responsabilidad que ha desempeñado durante 38 años de manera ininterrumpida al frente del paso del Santísimo Cristo de la Vera Cruz.
Más de medio siglo de vinculación con la Hermandad
La Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla comunicó en su momento una decisión que marcaba el cierre de una etapa significativa en la historia reciente de la corporación. Julián Huertas Villa, hermano de la cofradía durante 53 años, ha mantenido una relación profundamente arraigada con la hermandad, caracterizada por la entrega constante, la disponibilidad permanente y un compromiso sostenido a lo largo de varias generaciones.
Desde la corporación se ha destacado que su presencia ha sido notable y decisiva no solo en el ejercicio del martillo, sino también en la vida interna de la hermandad, donde su implicación ha trascendido el ámbito estrictamente procesional para convertirse en un referente dentro de la comunidad cofrade.
Una etapa prolongada en la historia reciente del paso del Cristo
La Junta de Gobierno ha trasladado un agradecimiento profundo por la dedicación mantenida durante décadas, subrayando que su labor ha contribuido de manera significativa a consolidar una forma particular de andar el paso, de dirigir la cuadrilla y de entender el servicio al Señor desde la responsabilidad y la fidelidad a la hermandad.
La etapa que ahora concluye queda así inscrita como una de las más extensas y relevantes en la historia contemporánea del paso del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, configurando un periodo marcado por la estabilidad y la continuidad en la dirección del paso.
Relevo al frente del martillo hasta 2026
De forma paralela al anuncio de su retirada, la hermandad informó de que Julián José Huertas Lora, hasta ahora auxiliar del paso, asumirá las funciones de capataz del Santísimo Cristo de la Vera Cruz. Este nombramiento tendrá vigencia hasta la finalización del mandato de la actual Junta de Oficiales, prevista para julio de 2026.
Con esta designación se pretende garantizar la continuidad en una de las responsabilidades más relevantes de la estación de penitencia, manteniendo la estabilidad en el desarrollo del cortejo procesional.
Memoria agradecida y continuidad en la corporación
El cambio al frente del martillo se ha producido desde la normalidad institucional, en un contexto marcado por el reconocimiento explícito a la extensa trayectoria de Julián Huertas Villa. La Hermandad de la Vera Cruz afronta así una nueva etapa, en la que conviven el recuerdo agradecido por el camino recorrido y la confianza depositada en quien asume ahora la responsabilidad.
En este contexto, el dibujo realizado por Pepillo Gutiérrez Aragón se erige como símbolo de memoria y gratitud, un testimonio artístico que recoge el reconocimiento de la cuadrilla de costaleros hacia quien ha guiado durante décadas el paso del crucificado por las calles de Sevilla.





