Córdoba, Galerias

Un domingo que huele a Cuaresma y Rocío

El aroma del incienso se ha multiplicado por los rincones de la ciudad de Córdoba. Una ciudad que ha vivido en varios puntos de su geografía diversos acontecimientos de un marcado sabor cofrade, que permiten anticipar ese sabor genuino que tienen los domingos de Cuaresma. Ensayos e igualás, cultos y presentaciones se han reproducido por doquier propiciando que las cofradías haya sido protagonistas indiscutibles bajo el frío cielo de enero.

No obstante, de tener que destacar tres lugares en los que el sabor a cofradía se ha vivido con mayor intensidad ha sido en los alrededores de San Francisco, donde María Santísima de la Candelaria ha recorrido las calles del barrio en su tradicional rosario de la aurora, en San Pablo, donde la hermandad del Rocío ha expuesto en besamanos a la reproducción de la Blanca Paloma que descansa entre los muros de la iglesia fernandina y sobre todo en la Fuensanta, donde, tras la multitudinaria y mediática bendición vivida hace unas horas, Nuestro Padre Jesús de la Bondad ha protagonizado un besamanos que ha congregado a un considerable número de devotos y visitantes ávidos de conocer de primera mano al Cristo de la lágrima en la mejilla y donde se han llegado a escuchar voces como «este año pero el año que viene saldrá en Vía Crucis» que el tiempo deberá otorgar carta de naturaleza.

En estos tres puntos ha estado presente nuestro compañero Antonio Poyato, para dejar testimonio gráfico a trasvés de su objetivo de un domingo que huele a Cuaresma.