Córdoba, Galerias

Así es el Cristo de la lágrima en la mejilla

Nuestro Padre Jesús de la Bondad ha sido bendecido por el obispo de la diócesis en el Santuario de la Fuensanta.

La historia se ha consumado y ya forma parte de la memoria colectiva de la Córdoba Cofrade. Nuestro Padre Jesús de la Bondad ha sido bendecido (ver vídeo) en el corazón sentimental del todo un barrio, el Santuario de la Fuensanta, bajo la atenta mirada de la Co-Patrona de Córdoba, por el máximo representante de la Diócesis, Monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, quien ha recordado a los miembros de la corporación el camino que aún les queda por recorrer y al mismo tiempo ha querido subrayar, ante todos los presentes, que Jesús, «que nos entrega su libertad», está en el Cielo y en la eucaristía. Una emotiva ceremonia que ha tenido lugar en un templo a reventar, que ha sido retransmitida a través de la cuenta oficial en una conocida red social de la joven corporación cordobesa, en lo que ha supuesto toda una innovación tecnológica en lo que a eventos de este calado, celebrados en Córdoba, se refiere. Tras la ceremonia de bendición un grupo de componentes de la Banda Coronación de Espinas ha interpretado el Ave María de Caccini lo que ha añadido un punto de emotividad a un acontecimiento que ha emocionado a muchos de los asistentes

Una ceremonia que ha sido apadrinada por la Asociación Española Contra El Cáncer, representada en las figuras de su presidenta en Córdoba, María Luisa Cobos Godínez, y su Vicepresidenta, Elena Landauro Comesaña, la hermandad de la Paz y Esperanza de Capuchinos y el colegio Cervantes (Maristas), dos instituciones que tienen una importante vinculación con la pro-hermandad. En el caso de la corporación capuchina, habida cuenta de que algunos de los fundadores de la Bondad, han sentado las bases de sus vivencias cofrades a orillas de Capuchinos, además de la figura de Antonio Bernal, nexo incuestionable de unión entre las partes, por ser el imaginero de cuya creatividad ha nacido Nuestro Padre Jesús de la Bondad y al mismo tiempo, la persona elegida para restaurar a los titulares de la Cofradía de La Paz y crear el misterio que acompaña a Jesús de la Humildad y Paciencia cada Miércoles Santo por las calles cordobesas. 

Por su parte, la importancia del Colegio Cervantes como una institución educativa en el barrio de La Fuensanta es de sobra conocida por todos los cordobeses, lo cual otorga un elemento de especial trascendencia a la aceptación del ofrecimiento y a la vinculación que a partir de este momento nace entre pro-hermandad y colegio. El Señor ha lucido la túnica donada por la hermandad de la Vera Cruz. Una túnica blanca, símbolo de pureza y de divinidad, lisa y humilde pero dotada de un profundo simbolismo.

Impresiona. Ese es el comentario generalizado de todos los que han tenido la fortuna de contemplar la hechura de Nuestro Padre Jesús de la Bondad. El nuevo titular de la pro-hermandad homónima, que paulatinamente va tomando cuerpo en el corazón de la Fuensanta, es una imagen impresionante, espectacular, por su tamaño y por sus formas. Dos metros mide la nueva imagen cristífera nacida de la gubia del imaginero Antonio Bernal, cuya presencia acaba de atravesar la frontera de los sueños para convertirse en realidad. Una imagen concebida para presidir el misterio de las negaciones de San Pedro y que, presumiblemente, deparará determinadas sorpresas sobre el paso en que camine entronizado el impactante Cautivo, como un gallo y un pozo, clarísimo homenaje al Pocito que habita a las puertas del Santuario, símbolo de todo un barrio y metáfora de una hermandad que pretende beber de la esencia del barrio en el que ha nacido y se está desarrollando.

Pero más allá del misterio que el futuro deberá terminar de concretar, Nuestro Padre Jesús de la Bondad ya impresiona de motu proprio, sin necesidad de más atavíos que su infinita presencia, en virtud de la creatividad de uno de los más importantes imagineros contemporáneos. Una grandeza que lo inunda todo cuando se siente su presencia y que se revela en el tamaño de manos y pies que presumen una fuerza inusitada pero al mismo tiempo, por la dulzura que emana de su rostro, en cuya mejilla izquierda se derrama una lágrima de amargura y melancolía, que sintetiza la tristeza de saberse negado por aquellos que compartieron con Él su vida. Un sentimiento que muchos habrán experimentado en algún momento de su vida.

Nuestro Padre Jesús de la Bondad es dulzura infinita y desamparo, fortaleza y compasión. Una representación del Hijo de Dios que atesora el sello inconfundible de las últimas obras de Bernal, acaso con ciertas reminiscencias de Ortega Bru, pese a que los rasgos difieran sustancialmente de las imágenes del genio sanroqueño. Una fuerza y espectacularidad a la que contribuye de manera decisiva la impresionante zancada de un hombre que camina, en medio del rechazo, hacia su misión inexorable. Una zancada muy poco común en un Cautivo, casi siempre representados de forma estática, que lo singulariza para dotarlo de la categoría de único. Una imagen perfecta para cautivar al barrio en el que sus jóvenes devotos decidieron soñarlo, y desde ahí, conquistar el corazón de Córdoba entera.