Cuando se apela a la distinción entre hermandad y cofradía es sintomático de algo que no suele ser bueno, aunque no tiene porqué. Esa diferenciación la hizo el hermano mayor de la Presentación al Pueblo, Ángel Cervera, durante la entrevista en Onda Cero Córdoba, tras conocerse que la cofradía había solicitado incorporarse al Miércoles Santo.
Volviendo al principio y presumiendo que hermandad sea todo el año y cofradía el día de salida (aunque no sean dos entes diferenciados), la hermandad de Cañero ha puesto condiciones -sin decirlo abiertamente- a esa solicitud. La más evidente era en la parte que afecta al recorrido, porque y dio uno por hecho, sobre el que ya se habría trabajado, que implica volver a su barrio subiendo por la calle de la Feria y pasando por San Lorenzo. Acto seguido expresó que estaban a lo que propusieran los hermanos mayores del Miércoles, pero el itinerario base ya está ahí.
Esa especie de existencialismo o preexistencia de las cosas, bien podría venir porque en Cañero se sienten fuertes, tras lo sucedido la pasada Cuaresma diciendo no al Jueves Santo y arguyendo que, por delante, estaban los Oficios de San Vicente Ferrer (como si las cofradías que salen el Jueves no los tuvieran en sus templos). Ahí pesó, probable o presuntamente, el “poder” del párroco y la hermandad no transigió. No solo fueron culpables los entonces responsables de la Vocalía de Estación de Penitencia de la Agrupación.
Esto a la par que el máximo responsable de la Presentación al Pueblo reconocía en la entrevista que sus predilecciones, en principio, iban por Domingo de Ramos y Miércoles Santo. Salen ganando mientras se derrama un supuesto aroma de humildad, que suena más a baza negociadora que a otra cosa. Y de eso saben -y mucho- en otras cofradías “hermanas” de la de Cañero.
Golpe de autoridad
Pese a todo lo expuesto, la negociación de la integración de la séptima cofradía en el Miércoles Santo no se antoja, en principio, ni larga ni tediosa. La nueva junta de gobierno de la Agrupación ha actuado con inteligencia y su primera ocupación ha sido la de resolver el problema de Cañero antes de que se enquistara.
De camino, los de Manuel Murillo dan un golpe de autoridad y se reafirman en la renovación del órgano de gobierno, resolviendo lo que recibieron en herencia de la Vocalía que ahora comanda Rafa López.
Las cosas comienzan cobrando la subvención y con un problema menos, casi seguro. Es como ser fichado y debutar con un gol.





