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El Cirineo, 💙 Opinión

Un nuevo episodio de insultos provincianos al repertorio de Rosario de Cádiz

Solo hay una cosa más cobarde que tirar la piedra y esconder la mano: hacerlo a escondidas. Así se las gasta quien se dedica a dar lecciones de periodismo en conferencias, desde el púlpito de su prepotencia, menospreciando a todos aquellos que se dedican a la información cofrade pero no se desenvuelven bajo el paraguas de su divina providencia o de su omnipotente aprobación. Sentando cátedra en los micrófonos públicos entresemana e insultando bajo seudónimo desde su atalaya dominical. Atacando y denostando a todo aquel que no le baila el agua: pintores, escultores, diseñadores, músicos… Y si de paso puede hacer un ejercicio de chauvinismo barato, de repugnante proteccionismo, localista y provinciano, mejor que mejor, más ascuas a la sardina… a la suya, claro. Así se contenta a quienes luego han de filtrar lo que, después de buscar y rebuscar, no se encuentra en el Foro Cofrade, auténtica fuente de información jamás citada. Enarbolando la bandera de Sevilla como único defensor verdadero y, al mismo tiempo, garantizándose el negocio entre los hooligans más radicales del cofraderismo rancio local.

Pero esta vez se le ha ido de las manos. Insultar el repertorio de Rosario de Cádiz catalogándolo de «extraño y mediocre» hasta el punto de afirmar que «desfiguró por completo» lo que «siempre ha sido» el paso de misterio de la Hermandad de las Aguas, implica evidenciar una ignorancia musical de tal calado que le inhabilita para volver a opinar sobre música cofrade en mucho tiempo, al menos hasta que purgue sus excesos, tal vez rindiendo humilde visita a la Patrona de Cádiz, de rodillas, me atrevería a sugerir. Resulta cuanto menos ridículo que en el mismo párrafo ensalce el repertorio de Presentación al Pueblo cuando ambos beben de fuentes homologables.

Vaya por delante que la opinión es libre, pero ésta ha de estar fundamentada y basada en el conocimiento. Rosario de Cádiz posee diversas marchas procesionales propias de Presentación al Pueblo. De hecho, su estilo propio nace de la semilla de la formación musical nazarena. Más allá de eso, resulta indudable establecer semejanzas entre los repertorios de ambas bandas, si bien cada una ha ido perfilando su personal estilo.

En el vídeo al que se refiere el artículo de marras suenan obras los autores Sergio Larrinaga, Manuel Jesús Guerrero, Alejandro Gómez y una adaptación de la marcha «Santísimo Cristo de las Aguas», una adaptación de una pieza clásica de Francisco Arroyo grabada por la Centuria Macarena en un trabajo discográfico del año 1991, dedicada al crucificado de la calle Dos de Mayo. Sobra decir que de los tres autores anteriormente citados, a excepción de Francisco Arroyo, Presentación al Pueblo posee marchas en su repertorio propio.

Y siguiendo con autores, Jorge Águila, uno de los compositores preferentes de Presentación, también posee marchas en el repertorio de Rosario de Cádiz. No puede ser de otra manera ya que, como venimos apuntando a lo largo de estas líneas, se trata de estilos que siguen líneas estilísticas paralelas. Afirmar lo contrario es hacer un alarde de ignorancia. Quien perpetra semejante barbaridad queda automáticamente incapacitado para opinar de música del mismo modo que a mí no se me ocurriría hacerlo sobre física cuántica. En ambos casos, el desconocimiento es absoluto.

Pero lo más grave de este asunto, no es que se trate de una opinión basada en el desconocimiento, la ignorancia y el «periodismo» de bufanda, sino que da la sensación, llámenme loco, de que va perfectamente orientada a crear un estado de opinión contra la excelente banda gaditana con el vergonzoso objetivo de meter con calzador no ya a cualquiera de Sevilla, sino a alguna que forme parte de su elenco de amigos. Y para ello tiene que tirar de verborrea de muy bajo nivel para tratar de ganar, en vano, en veracidad. Habla el autor del contraste del «extraño y mediocre» estilo de Rosario respecto a lo que «ha sido siempre este paso». Lo que no aclara es si ese «siempre» se refiere a la época de las Tres Caídas, a la del Sol o a la de la Centuria Macarena, con sus respectivos y bien diferenciados estilos musicales. Cuestión de denominación de origen, por supuesto.

Nada nuevo por otra parte: es lo que lleva haciendo años con pintores y cartelistas, ensalzando a unos hasta niveles que rozan el bochorno y denostando e ignorando, desde el poder totalitario que le otorgan los miles de seguidores en redes sociales de los que dispone (los suyos y los prestados), a aquellos que no inciensan cada teoría que predica y se separan de sus dictados. Apropiarse de chisporroteos ajenos, está feo; Insultar al forastero porque es forastero, impresentable. Utilizar una crítica sin fundamento, para propiciar un cambio, patético. Pero sirve de aviso a navegantes.

Prepárense para nuevas campañas de acoso y derribo contra la Banda del Rosario, porque se multiplicarán a partir de ahora. Esperemos que los dirigentes cofrades no se dejen amedrentar y sigan apostando por la mejor banda de cornetas en su estilo que actualmente pisa Sevilla. La que no se amedrentará, ya no, es la Sevilla cofrade racional, que es abrumadora mayoría, y que sabe reconocer la brillantez de las cornetas gaditanas. No es el objetivo de este artículo realizar comparaciones entre las dos bandas aludidas en la época más reciente, si bien en Sevilla la mayoría siguen escuchando con las orejas en lugar de en base al certificado de nacimiento, no como alguna pluma morada desesperada por hacer creer que lo blanco es negro.

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