Málaga, Portada

Un sobrecogedor recuerdo a las mujeres al pie de la cruz junto al Señor envuelve el cartel «Ubi Cáritas 2022» de Fernando Vaquero

La teatralidad perfecta y la inmensidad del paisaje elevan la obra a la categoría máxima

La Real Hermandad del Amor y Caridad de la capital malagueña ha desvelado en la noche de este viernes, 18 de febrero, el tradicional cartel «Ubi Cáritas», que en la presente edición ha sido pintado por el maravilloso artista Fernando Vaquero.

El autor ha avisado en el acto de presentación del cartel celebrado en la Iglesia de San Julián (sede de la agrupación de cofradías), que «la escena que ven aquí no está compuesta al azar, ni es un simple capricho estético del pintor».

Cartel «Ubi Cáritas 2022», obra de Fernando Vaquero.

La impresionante obra está realizada en óleo sobre lienzo con unas medidas de 130 x 91 centímetros.

Vaquero ha destacado en su alocución que «seguramente varios elementos de este cartel les estén llamando en este momento la atención… Pues no es lógico que aparezcan tantas mujeres al pie de la cruz. ¿Por qué aparecen? ¿Está justificado o es solo una invención del pintor?¿Y quienes son?¿Tiene algún significado ese abismo que se abre tras aquel centurión romano que mira al vacío?»; se pregunta el pintor.

«Todo nace, prosigue el cartelista, de un pensamiento recurrente que viene a mi mente cada Semana Santa o cada vez que veo alguna película sobre Jesús de Nazaret. Esa reflexión es la siguiente: Cuan distinta fue la actuación de las mujeres con respecto a los hombres en aquel Viernes Santo de hace ahora 2022 años».

A continuación, Fernando Vaqueo cita los evangelios «para intentar justificar todo esto que acabo de decir: En los Evangelios encontramos citas del tipo ‘A los pies de la Cruz estaban en primer lugar las mujeres. De los Apóstoles sólo Juan permaneció fiel; las mujeres eran muchas. No sólo estaba la Madre de Cristo, María Cleofás o María Magdalena’, sino que ‘había allí muchas mujeres mirando, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle’ todo esto lo dice Juan (Jn 19,25) y Mateo (Mt 27,55)»; narra el autor del cartel.

Seguidamente, continúa describiendo la fantástica obra a través de las Sagradas Escrituras: «Tras la lectura de pasajes como estos nos damos cuenta de que en esta prueba tan dura de fe y fidelidad, las mujeres se mostraron más fuertes que los Apóstoles. Pero, curiosamente, en Semana Santa y me atrevería a decir en casi toda la historia del arte nos solemos olvidar de ellas acordándonos fundamentalmente de los Apóstoles, procesionamos con nuestras Últimas Cenas, nuestras Oraciones en el Huerto o los Prendimientos, aún sabiendo que en los últimos y terribles momentos de la vida de Cristo, éstos lo abandonaron».

Afirma con ello Vaquero que «no existen pasajes en tronos en los que aparezca este numeroso grupo de mujeres que narran los Evangelios … ¿Y por qué? No lo sabemos. Y es curioso que nadie pone en duda que los discípulos querían al Maestro, pero cada Viernes Santo me viene este mismo pensamiento a la cabeza: En las últimas horas junto a Jesús éstos no salen muy bien parados, ya que desde que se quedan dormidos mientras el Señor ora en Getsemaní, hasta callar sin salir en su defensa tras el prendimiento; desde la traición de Judas por 30 monedas hasta huir y esconderse en una casa por miedo a los judíos, desde negarlo por tres veces hasta no creer en su Resurrección si no metían los dedos en sus llagas».

Vaquero indico con esto qué son «Apóstoles con una fe demasiado humana, tan humana que es muy posible que hubiesen sido capaces de morir matando en una lucha, pero allí se estaba realizando una batalla muy distinta, una batalla en la que Jesus vencerá a la desobediencia obedeciendo, vencerá a la soberbia con una humillación total y vencerá a la muerte pasando por ella. Ellos no están preparados para comprender tanto amor y tanto entregamiento, ésta es la causa de su huída y de su abandono; y es ésta también la causa por las que ellas (las mujeres). sí lo entendieron».

E incide el artista: «Ellas saben que el amor y el dolor son inseparables. Porque así nos dieron a luz a todos nosotros: entre dolor y amor, los nombres curiosamente de vuestros dos titulares. Ellas son las dueñas del amor mas grande de todo el universo: el amor de madre».

A partir de ello, exclama el artista que «las mujeres en este pasaje evangélico que he pintado están amando sin medida, Aman por amar, aman como si todas y cada una de ellas fuesen las madres de ese Hijo que ahora sufre y las necesita. ‘Hijas de Jerusalén’-les dijo- ‘no lloréis por mí’. Aquí esta la raíz de su perseverancia. Son fuertes porque aman más y mejor. Tras pensar en todo esto no se me ocurre mejor nombre para vuestro Cristo».

Continuaba Vaquero explicando que ha investigado mucho acerca de ese grupo de mujeres, insistiendo en que «los Evangelios no especifican el número de las que asistieron a esta escena: Quizá hubo un flujo de idas y venidas, y por eso los evangelistas coinciden en algunas y difieren en otras; o simplemente citan las que más les impresionaron, no lo sabemos. La primera en mencionarse es lógicamente María Santísima; la segunda es María Magdalena, citada expresamente por tres evangelistas, ya que el cuarto sólo habla genéricamente de las mujeres».

Sigue el cartelista la explicación con los evangelistas: «Juan nombra a María mujer de Cleofás y a una hermana de la Virgen, Marcos habla de Salomé; y dos evangelistas hablan de otra María más, que serían la madre del apóstol Santiago y José, también se menciona a la madre de los hijos de Zebedeo, (Juan y el otro Santiago); y pensar que entre esas mujeres estaban las madres de algunos apóstoles mientras sus hijos permanecían escondidos en ese momento es algo que me choca muchísimo», reflexiona el pintor.

«Y dicho todo esto, prosigue, vuelvo al mismo pensamiento: ¿Dónde están representadas en nuestra Semana Santa todas esas mujeres de las que hablan las escrituras? ¿Por qué nos hemos olvidado de ellas ? ¿Habrá algún trono o paso en el mundo que haga alusión a esta escena de Jesus con las mujeres?», pregunta Vaquero.

«Yo he querido, continúa el autor de la obra, encontrar uno en esta bendita ciudad de Málaga. Cuando me encargaron este cartel una de las cosas que más me llamó la atención fue la colocación de la Virgen, que está dispuesta no mirando hacia su Hijo al pie de la Cruz (lo cual sería lógico) sino en sentido contrario… ¿Y por qué? ¿que explicación tiene esto? ¿hacia donde mira? ¿por que abre sus brazos en sentido opuesto al Hijo?», sigue interpelado Vaquero.

«La respuesta, dice el pintor, que yo he querido darle a esta pregunta ya la veis en mi cartel… Se dirige a ellas, a las que nunca abandonaron a su Hijo, se dirige a ellas lamentándose :“Mirad y ved si hay un dolor semejante al mío”. Muchos de nosotros hemos sido alguna vez como los apóstoles, reconozcámoslo, hemos abandonado en alguna ocasión al prójimo por miedo, por pereza o hemos mirado los problemas de los demás desde la distancia, nos ha faltado esa virtud teologal que preside este cartel: La caridad. Y cuando nos falta la caridad nos falta Dios, y cuando nos falta Dios un abismo se abre ante nosotros, ese abismo que veis a la izquierda del cartel y en el que muchos ya han caído y seguirán cayendo».

«Por eso he puesto, se sincera el cartelista, me he puesto, alto, grande y claro vuestro lema en el cartel, para que no lo olvidemos, para que nunca nos dejemos caer en el abismo: Ubi caritas et amor, Deus Ibi Est: ‘Donde hay caridad y amor, allí está Dios'».

«Y termino mi explicación, remata Fernando Vaquero, hablando del punto de vista, del ángulo, del lugar desde el que observamos esta escena. Tampoco es al azar: Podría haber colocado al espectador entre esas mujeres, para sentirnos así mas cerca de Él. Sin embargo, he decidido colocar al observador mirándolo todo desde cierta distancia, no como un reproche, ni como una crítica, sino simplemente como una invitación a la reflexión, una reflexión que estoy seguro se ha hecho mas patente en todos nosotros durante estos dos largos años de pandemia’.

El artista finaliza su intervención recordando las circunstancias sanitarias que hemos vivido: «Dicha pandemia me ha permitido que conviva con este cuadro en casa todo este tiempo, he tenido esta escena delante día a día.. Una escena sin tronos, sin nazarenos, sin flores ni música pero con un mensaje mucho mas potente que todo eso: vuestro lema. Una escena que me ha ayudado a soportar todos estos meses de incertidumbre y que me hubiera gustado que todos vosotros también la hubiéseis tenido delante pero vuestro Cristo del Amor (y él sabe el por qué) ha decidido que empecéis a mirarlo a partir de hoy».

El soberbio cartel de Fernando Vaquero nos inunda de la unción y el sentimiento de lo que está por venir en poco menos de dos meses, demostrando su coraje y valentía para recrear excepcionalmente la Pasión del Señor junto a las mujeres y los Apóstoles.