La realidad actual, dramáticamente condicionada por los efectos de la crisis sanitaria derivada por la pandemia provocada por el coronavirus covid-19, que está asolando con toda crudeza el planeta entero, está mediatizando desde hace un año el normal desarrollo de la actividad cultual de las hermandades de los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade, causando la suspensión o el aplazamiento de múltiples actos y modificando el modo usual en el que otros, como los besamanos, se desarrollan.
Pero al mismo tiempo, prueba fehaciente de la incalculable capacidad de adaptación del ser humano en general y del universo cofrade en particular, está permitiendo escenas inéditas e imágenes irrepetibles que por mor de las circunstancias se convertirán por derecho propio en parte de la historia centenaria de las hermandades andaluzas.
Es el caso de la Hermandad de las Aguas, cuya Junta de Gobierno que preside Narciso Cordero, ha acordado que de manera extraordinaria y hasta el final de la cuaresma, María Santísima de Guadalupe forme un Stabat Mater con el Santísimo Cristo de Las Aguas, algo nunca vivido en la Hermandad. Se trata de una ocasión única e irrepetible para propiciar la oración en esta Cuaresma, que se antoja más necesaria que nunca.






