Un terno gallego abre nuevas atribuciones a Rodríguez Ojeda

La investigación emprendida por el restaurador José Manuel García Rodríguez junto a los técnicos de CYRTA, Pablo José Portillo y Pablo Pérez, ha permitido arrojar luz sobre un conjunto de bordados en Galicia que podría vincularse a la producción de Juan Manuel Rodríguez Ojeda y de su hermana Josefa, maestra bordadora de su taller.

El estudio se centra en un manto y un vestido pertenecientes a la Virgen de los Dolores de El Cabral (Vigo), piezas confeccionadas en terciopelo negro con bordados en hilos de plata sobredorada. Se trata de un terno completo, integrado por delantal, corpiño, mangas y manto.

Un origen sevillano

La procedencia de las piezas está documentada gracias a la inscripción visible en la zona central del extremo superior del manto, donde figura el nombre del donante, Francisco Alonso, vecino de Sevilla, junto a la fecha de 1903. El conjunto, cuya autoría permanecía indeterminada, fue en un primer momento restaurado por Mónica Enamorado Martínez, de la empresa madrileña Kronos. Posteriormente, se encargó a García Rodríguez y al equipo de CYRTA la elaboración de un análisis histórico-artístico más detallado. Los resultados de esta investigación han visto la luz en una publicación editada por la diócesis de Tui-Vigo.

Similitudes con obras conocidas

El examen minucioso permitió reconocer rasgos estilísticos y técnicos inequívocos del taller de Rodríguez Ojeda. Entre las comparaciones destacadas, se han señalado analogías con el antiguo manto de la Amargura de Sevilla, hoy conservado en Jerez de la Frontera, con el manto de la Virgen de la Estrella de Chucena y con el de la Virgen de los Dolores de la Hermandad de los Judíos de Huelva.

La datación del terno coincide con la etapa de renovación artística iniciada por Rodríguez Ojeda en los primeros años del siglo XX, en la que destacan hitos como el manto de malla de la Esperanza Macarena de 1900, considerado antecedente directo de estas piezas.

Conservación excepcional

Uno de los aspectos más singulares del conjunto es que nunca ha sido traspasado a nuevo terciopelo, lo que lo convierte en un testimonio excepcional dentro de la producción de este taller. Este hecho permite apreciar con fidelidad los recursos materiales y los procedimientos técnicos empleados por los artistas sevillanos, algo difícil de constatar en la mayoría de sus obras, que han sufrido transformaciones a lo largo del tiempo mediante traspasos a nuevos soportes.

Aportación al catálogo del taller

Con todo ello, el manto y el vestido de la Virgen de los Dolores de El Cabral se incorporan al catálogo de atribuciones de los Rodríguez Ojeda, con la particularidad de su íntegra conservación. Así, más allá de su evidente valor devocional, constituyen una fuente de primer orden para profundizar en los sistemas de ejecución que definieron el arte del bordado sevillano en los inicios del siglo XX.