Con la llegada de los cultos anuales en honor al Niño Jesús de Praga, el equipo de priostía de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen de San Cayetano, ha tenido a bien componer una escena sumamente singular para los tiempos que corren.
En virtud de esta determinación se ha entronizado al Milagroso Niño en la gran peana del s.XIX, bajo un palio de los denominados «de tumbilla», «dejándonos una estampa añeja, que a la luz de las velas, nos transporta a la etapa del barroco».
Cabe recordar que el palio, es un elemento que se utilizó para cobijar a las grandes dignidades, guarda al Rey del Universo y de la Infancia en San Cayetano. Un palio para su majestad, por obra y gracia del buen gusto que siempre destila la Archicofradía de la Emperatriz.





















