El capataz Rafael Muñoz Cruz ha hecho pública una sentida reflexión al cumplirse trece años del fallecimiento de su padre, Rafael Muñoz Serrano, figura de especial relevancia en la historia contemporánea del mundo del costal en Córdoba y recordado por el ámbito cofrade como «maestro de capataces».
Trece años después, permanece viva su memoria
Rafael Muñoz Serrano falleció hace trece años, dejando tras de sí una trayectoria estrechamente vinculada a las hermandades cordobesas y, de manera particular, al desarrollo del mundo del costal. Según recuerda su hijo, fue iniciador e impulsor de un movimiento que terminaría arraigando profundamente entre la juventud hasta convertirse en una auténtica pasión para miles de cordobeses.
A lo largo de su trayectoria, procesionó a 25 imágenes y recibió diferentes reconocimientos por su dedicación y entrega. Entre ellos figuran su nombramiento como Cofrade Ejemplar y su condición de Hermano de Honor de la Hermandad de la Paz. Su colaboración tampoco quedó circunscrita a una única corporación, ya que estuvo dispuesto a prestar su ayuda a aquellas cofradías de la capital y de los pueblos que reclamaron su participación.
Una trayectoria reivindicada durante años
Los valores que caracterizaron a Rafael Muñoz Serrano, junto a otras cualidades que adornaron su personalidad, han sido reconocidos de manera reiterada por el mundo cofrade, como demuestra la sucesión de homenajes que ha recibido desde su fallecimiento.
Dentro de esas muestras de reconocimiento se encuentra una reivindicación que permanece abierta: la concesión de una calle de Córdoba que lleve su nombre. Una petición que, según explica Rafael Muñoz Cruz, ha aparecido en distintos ámbitos y formatos, desde el Pregón de Semana Santa hasta los espacios dedicados al mundo del costal, pasando por mesas redondas, tertulias, medios de comunicación, redes sociales y otras iniciativas.
La reclamación ha adquirido además una dimensión especialmente significativa durante este año, coincidiendo con el 50 aniversario de la creación por Rafael Muñoz Serrano de la primera cuadrilla. Durante este periodo, numerosas personas trasladaron a su hijo la convicción de que, llegado este aniversario, su padre ya contaría con una calle en Córdoba.
Una petición que continúa sin respuesta
Sin embargo, la reivindicación no se ha materializado. Rafael Muñoz Cruz recuerda que la solicitud ha contado con el respaldo de su hermandad, con reclamaciones realizadas desde el propio consistorio y con la adhesión de numerosas hermandades y de muchos cordobeses.
A ello, añade, se han sumado comunicaciones televisivas, publicaciones en redes sociales y medios escritos, además del apoyo expresado verbalmente por personalidades y políticos cordobeses. Según expone en su reflexión, quienes se han interesado por esta cuestión han recibido en distintas ocasiones el mensaje de que la iniciativa terminaría llevándose a cabo.
El paso del tiempo, sin embargo, ha convertido esa promesa en una espera cada vez más prolongada. La Cuaresma quedó atrás, también la Semana Santa y posteriormente la Pascua, mientras que han transcurrido ya trece años desde la muerte de quien fue considerado maestro de capataces.
«Olvidado»
La reflexión difundida por Rafael Muñoz Cruz concluye con una reivindicación que adquiere especial fuerza precisamente por el tiempo transcurrido. A su juicio, el Ayuntamiento de Córdoba, como representante del sentir de la ciudad, ha olvidado la convicción de numerosos cordobeses que continúan reclamando que Rafael Muñoz Serrano, reconocido como maestro de capataces, disponga de una calle con su nombre.
La petición se formula, además, desde la consideración de que otros cordobeses que hicieron bien por la ciudad cuentan con ese reconocimiento en el callejero, mientras que la figura de Rafael Muñoz Serrano continúa a la espera de que la reivindicación planteada durante años llegue a convertirse en una realidad.
Trece años después de su fallecimiento y medio siglo después de la creación de aquella primera cuadrilla, la memoria de Rafael Muñoz Serrano permanece vinculada al mundo del costal cordobés, mientras la petición de dedicarle una calle en su ciudad continúa, según la reflexión de su hijo, pendiente de respuesta.





