Córdoba, El Cirineo, 💙 Opinión

Una feria para ricos

Hay frases que se repiten como un mantra una y otra vez, en el convencimiento de que terminarán por convertirse en verdades absolutas generalmente aceptadas por la colectividad, máximas que destilan una clara orientación política vociferadas por aquellos que las perpetran o en su caso predicadas por quienes las paren para que luego sean repetidas por la masa borreguil. Mentiras que, a base de reiteración, algunos pretenden otorgarles el rango de veraces obviando que al final del camino la realidad siempre se empeña en desmontar falsedades cuyos cimientos se disuelven como un azucarillo con gran facilidad ante la evidencia de los hechos.

Una de estas falacias se ha venido repitiendo en la ciudad de Córdoba en los últimos meses, originada y potenciada por determinado espectro político que ha situado a las cofradías en el centro de su metafórica diana, esa de la que pretenden extraer determinados réditos a costa de contentar infantilmente a sus masas. Se trata de esa teoría que habrán escuchado hasta la saciedad, con ciertas variantes, que viene a denunciar que la nueva Carrera Oficial ha privatizado la Semana Santa que a veces muta en esa otra frase mágica para el recuerdo que afirma que la Carrera Oficial es para los ricos porque para el pueblo llano trabajador está vetado semejante lujo.

Más allá del hecho de que, por increíble que pueda parecer, cuando las cofradías salen de sus respectivos templos no acceden a ningún portal cósmico que las haga desaparecer hasta llegar al palquillo de entrada, ni vuelve a ocurrir lo mismo cuando abandonan el itinerario común para regresar a sus hogares, lo que implica por si no me han captado que hay decenas de calles en las que se puede disfrutar de su transitar sin que sea imprescindible que sea en Carrera Oficial, o sea que de privatizar nada, invocar una barrera económica que impida al común de los mortales presenciar la Semana Santa en el itinerario común no es más que otra de las falacias de las que les hablaba.

No me cabe la menor duda de que algunos usuarios de palcos y sillas gozan de una posición económica y social por encima de la media, exactamente lo mismo que ocurre con cualquier espectáculo deportivo, por poner algún ejemplo. Pero ni quien les habla, usuario de palcos desde hace años, ni quienes me rodean cada Semana Santa, tienen otro nivel social que el de clase trabajadora. Y si los precios, que están al alcance de la mano para todo el que los quiera contrastar, fuesen otros ya les digo que la gran mayoría de quienes elegimos ver cofradías sentados en la Carrera Oficial, habríamos renunciando a este prohibitivo lujazo desde el principio.

Porque puestos a esgrimir razones de índole económica para separar a quien puede o no disfrutar de nuestras fiestas, decir que la Semana Santa, o para ser más concretos la Carrera Oficial, está reservada para los ricos, con semejantes precios que pueden ser asumidos por cualquiera (7 euros el precio más asequible) sencillamente no cuela. Lo que es de ricos es ir a ver al Córdoba cada dos semanas o comprarle al niño la equipación oficial del club de sus amores, que dicho sea de paso no suele ser el Córdoba, para desgracia de esta ciudad, o la feria… esa sí que es de ricos. Revisen precios y sumen lo que se puede gastar en una sola tarde de feria. A 4 € el cacharrito, si usted tiene dos niños y decide montarles en un número prudencial y a ese pastizal le suma la entrada del acompañante si los niños no tienen la edad suficiente para disfrutar de la experiencia solos y de paso el dineral que se van a gastar en una caseta, ya les digo de entrada que con una sola tarde financia sobradamente una completísima Semana Santa sentado cómodamente en un palco. Yo fui el pasado viernes y mi escuálida cartera aún se está recuperando.

Lo que pasa es que entra dentro de la libertad del individuo decidir en qué gasta su dinero, sólo faltaría. Hay quien decide gastárselo en ver al equipo de la ciudad, hay quien lo destina en vivir con toda plenitud la feria, las cruces y demás fiestas de guardar y hay quien decide gastárselo en una silla o un palco en la Carrera Oficial, así de simple. De modo que déjense de engañar al personal, que aquí, quien más quien menos sabe usar una calculadora. Dedíquense a engañar a quienes se dejen, que dicho sea de paso y viendo los votos que ciertos partidos políticos recolectan elección tras elección no son precisamente pocos. Con el resto, con la gente normal, con quienes no gustan de ser manipulados como bobos y conducidos como si de una panda de borregos se tratase, ya les digo yo que no tienen gran cosa que hacer, más que provocar alguna que otra carcajada de cuando en cuando. Gástense su dinero en esta feria de mayo reservada para ricos que su ayuntamiento ha creado expresamente para ustedes y no malgasten su precioso tiempo en hacer brindis al sol. No se cansen.

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