Una imagen más para convertir el sueño en historia

Fue el pasado 1 de diciembre cuando adelantamos en Gente de Paz la noticia de que la hermandad de las Lágrimas del Figueroa propondrá a la ciudad de Córdoba, el próximo Sábado de Pasión, una autentica revolución, en lo que a su fisionomía se refiere. Y es que, en virtud del acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno que preside Rafael Murillo, desarrollando el mandato de su asamblea de hermanos, la próxima primavera no será la dolorosa gubiada por Juan Jiménez y Pablo Porras, María Santísima de las Penas – que deberá permanecer en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción hasta que las circunstancias hagan posible que la hermandad saque dos pasos a la calle -, la que presidirá su salida procesional bajo el cielo de Nisan, sino su crucificado, el Santísimo Cristo de las Lágrimas, obra del imaginero Miguel Arjona en el año 1984. Una noticia que ha materializado, en la tarde de este domingo, una nueva e ilusionante cuenta del rosario metafórico que se hallan descontando los hermanos de las Lágrimas con una imagen cargada de simbolismo, y es que la mesa, sobre la que irá entronizado el crucificado del Figueroa el Sábado de Pasión, ya se encuentra en el barrio que le venera y que le llevará en volandas en virtud de la devoción que por Él siente.

Una noticia íntimamente relacionada con el anuncio de que será la banda de cornetas y tambores del Santísimo Cristo de la Fe y del Consuelo de Martos (Jaén) la que acompañará al crucificado por las calles cordobesas. Cabe recordar, además, que el pasado mes de agosto, adelantamos en Gente de Paz, que el Cristo de las Lágrimas tendría una nueva cruz costeada popularmente. Una cruz que ya apuntaba, en cierto modo, lo que el tiempo se ha encargado de confirmar.

Con ser una noticia trascendente, no será la única novedad que la corporación presentará, el próximo Sábado de Pasión, al pueblo de la ciudad de San Rafael, ya que el crucificado saldrá a la calle acompañado de la primera fase del misterio emanado del Cabildo extraordinario celebrado en el seno de la hermandad, el pasado mes de julio, que aprobó, además de la presentación de su solicitud de incorporación a la Agrupación de Cofradías, que el Cristo de las Lágrimas presida el misterio de la Exaltación. Una decisión que implicaba modificar la idea original manejada por la corporación desde su origen, que era materializar el misterio de la Sed – misterio que acabó representando la Agonía – por el de la Exaltación de la Cruz, todo ello a falta de la pertinente aprobación por parte de la autoridad eclesiástica, que ya ha sido otorgada por Palacio.

De este modo, el crucificado irá acompañado por la primera fase del misterio, que está ejecutando el imaginero cordobés Pedro Jesús Pila Martínez, en concreto los dos sayones, que tiran de las cuerdas para izar la Cruz. Imágenes que irán dispuestas sobre la antigua mesa que cediese la hermandad de la Paz y Esperanza en febrero de 2017. Una mesa que ha sido sometida a las modificaciones pertinentes en aras de que en ella sea entronizado el Titular de la hermandad del Figueroa.

El paso irá mandado, como ha ocurrido en los dos años precedentes con el que portaba a la Virgen de las Penas, por el capataz Rafael Jorge Cerezo Estevéz, hombre de cofradías con una amplia experiencia al frente de cuadrillascomo la de Jesús del Silencio y del Cristo del Amor y formando parte del equipo de capataces del Cristo de la Clemencia, de San Bartolomé de Espejo o como costalero en las cuadrillas de María Auxiliadora, la Reina de los Mártires, La Sentencia, Gracia y Amparo, Las Angustias o Rocío y Lágrimas, entre otras, quien, acompañado de su equipo de capataces y contraguías, ha sabido inculcar a sus hombres la verdad de las trabajaderas, logrando transmitir los auténticos valores del costalero, que trascienden de protagonizar un mero deporte sacro, para convertirse en los pies de María Santísima, como ahora lo serán de su Bendito Hijo.

Una noticia que supone un nuevo hito, tras la primera salida del Santísimo Cristo de las Lágrimas en 2014, la bendición de María Santísima de las Penas y la posterior primera salida procesional de la dolorosa, el Sábado de Pasión de 2016, en la historia de una hermandad que mira con ilusión y esperanza el horizonte. Un horizonte al que está contribuyendo de manera decisiva su hermano mayor, Rafael Murillo, elegido para regir los destinos de la corporación y de la mano de quien está dando pasos en pos de que ese sueño se halle un poco más al alcance de la mano.

Con esta medida, la joven hermandad da un paso más en la consecución del anhelo de buena parte de la Córdoba Cofrade, ansiosa por integrar en el universo cofrade de la ciudad de San Rafael, a uno de los barrios tradicionalmente huérfanos de cofradías, pero dotados de un potencial incuestionable, y que un día, cuyo horizonte cada vez parece más cercano, una cruz de guía avance con paso firme desde el Parque Figueroa, entremezclando su inconfundible aroma con el del incienso bajo el cielo de la primavera, camino de la Santa Iglesia Catedral.