Una intensa mañana de cofradías

Cuatro puntos neurálgicos han concitado el interés de la Córdoba Cofrade en esta intensa mañana de octubre. Cuatro centros devocionales en cuatro puntos cardinales de la ciudad de San Rafael, en los que la religiosidad popular ha brillado con gran intensidad, por obra y gracia de la devoción a la Madre de Dios. En Capuchinos, la Virgen de la Paz y Esperanza recorría el barrio de Capuchinos en loor de multitudes con motivo de su tradicional Rosario Matutino. Un acontecimiento que ha regalado un buen número de escenas para el recuerdo.

San Lorenzo y San Roque, han sido testigos de sendas mareas de devotos que han querido peregrinar a las plantas de Nuestra Señor del Mayor Dolor y María Santísima del Rocío y Lágrimas que, expuestas en devoto besamanos, han recibido el cariño sincero e incondicional de sus hijos, que han acudido a su llamada para rendirles pleitesía y decirles muy bajito, reflejándose en sus pupilas, en qué descansa el amor sincero que por Ellas profesan. Razones que obedecen a cuestiones íntimas y trascendentales que solamente se desvelan cuando la oración se convierte en confidencia.

La preciosa dolorosa de la Judería, estrena cinturilla bordada en oro fino sobre terciopelo azul noche, realizada por el bordador roteño Manuel María Barrera. Precisamente el besamanos de María Santísima del Rocío y Lágrimas ha sido escenario de un momento cargado de una especial emotividad y sensibilidad, merced a la interpretación de la inolvidable Salve que compusiera el igualmente inolvidable Manuel Pareja Obregón, que el violinista Joaquín Gómez Mármol ha dedicado a la hermosísima dolorosa de Francisco Romero Zafra.

Y mientras, el Campo de la Verdad ha vuelto a mutar en vergel de oraciones y sentimientos a flor de piel, a las orillas de la Divina Pastora de las Almas, la joya a la que rinde culto la Archicofradia de la Vera Cruz, que ha vuelto a reinar poderosamente humilde, por los rincones del barrio del que es la vecina más ilustre, luciendo el nuevo aro de estrella que los hijos más jóvenes han tenido a bien ofrecerle y acompañada como es tradicional, por el elegante e impecable repertorio de la Banda de Música de La Esperanza, que una vez ha demostrado que estamos ante una de las mejores bandas del actual panorama contemporáneo de la música procesional.

Una maravillosa mañana con una penetrante fragancia a cofradías, que nuestro compañero Antonio Poyato ha convertido en magnífica crónica gráfica, para deleite de quienes no tuvieron la inmensa fortuna de vivirla en primera persona y para quienes estuvieron y deseen rememorar cada uno de los instantes especiales que ha deparado.