Andalucía, Cádiz, Sevilla

Una Magna para la eternidad gaditana: Despojado y Centuria Macarena

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Cádiz vivió una jornada tremendamente histórica el pasado 17 de septiembre con motivo de la procesión Magna celebrada en la ciudad por el 300 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Catedral de Cádiz. La ciudad puso su nombre a la altura que merece en el olimpo de las Semanas Santas de Andalucía, con una imaginería excepcional, un personalísimo estilo de carga y de andar, y unos enclaves por los que transitan las hermandades, que convierten cualquier chicotá en un auténtico sueño hecho realidad. Por ello, nos proponemos desde este portal rescatar algunos momentos vividos en la antigua Gades en tan importante acontecimiento, que bien podría ser un punto de inflexión en lo que se refiere al prestigio repercusión de su Semana Santa.

En esta ocasión tan especial, recalamos en lo que fue una auténtica revolución en cuanto a lo musical y estético, tal y como demostró la Hermandad de Jesús Despojado junta a la espléndida Banda de Cornetas y Tambores de la Centuria Macarena. El imponente Cristo, obra de Francisco Romero Zafra, el cual goza de un tirón devocional que trasciende las fronteras gaditanas procesionó con su espléndido paso de misterio, tallado por Manuel Oliva, y con las imágenes secundarias realizadas también por el anteriormente citado imaginero cordobés a lo largo de un extenso recorrido que nos dejó escenas espectaculares, grabadas a fuego en la memoria colectiva de los cofrades gaditanos.

Especial fue la llegada al Colegio Salesiano de San Ildefonso bajo el cielo ennegrecido de la madrugada y bajos los ecos del carácter armonioso y clásico de la Centuria Macarena que imprimió el ritmo exquisito de la marcha «María, Luz y Esperanza», de Francisco Moraza, a la última revirá del portentoso misterio hacia el colofón de la procesión magna. Sin olvidar, la interpretación de la archiconocida marcha, «Cristo del Amor» de Alberto Escámez, que no podía faltar en el cuidado repertorio de esta magnífica formación, y que sirvió como remate a uno de los días más sensacionales de uno de los misterios más extraordinarios de la tacita de plata.