Cádiz vivió una jornada tremendamente histórica el pasado 17 de septiembre con motivo de la procesión Magna celebrada en la ciudad por el 300 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Catedral de Cádiz. La ciudad puso su nombre a la altura que merece en el olimpo de las Semanas Santas de Andalucía, con una imaginería excepcional, un personalísimo estilo de carga y de andar, y unos enclaves por los que transitan las hermandades, que convierten cualquier chicotá en un auténtico sueño hecho realidad. Por ello, nos proponemos desde este portal rescatar algunos momentos vividos en la antigua Gades en tan importante acontecimiento, que bien podría ser un punto de inflexión en lo que se refiere al prestigio y repercusión de su Semana Santa.
El imponente misterio del Prendimiento procesionó por las calles de la Tacita de Plata en tan especial jornada, entre gran acogida popular, igual que cada Lunes Santo en su estación de penitencia a la Catedral.
El Prendimiento presentaba, como principal novedad, la presencia del soldado romano a caballo de la Hermandad de las Tres Caídas de San Fernando, así como la imagen de San Juan Evangelista de la Cofradía de la Buena Muerte de Conil de la Frontera. El titular cristífero, realizado por Alfonso Berraquero, procesionó sobre su paso de misterio, tallado de forma brillante por Felipe Martínez Oliver. Otra afortunada novedad, la del acompañamiento musical, tuvo acento jienense con los sones de la Agrupación Musical del Despojado de la capital del Santo Reino.
Un momento que quedará grabado en la historia fue el de la llegada del paso por Bendición de Dios a la Alameda Hermana Carvia Bernal, que viene a desembocar en la sede canónica de la cofradía. Entonces, la brillante formación musical jienense comenzó a interpretar un inolvidable popurrit de marchas características de la banda, como «Al Compás del Amor«, de José María Sánchez Martín «Costaleros del Amor«, de Alejandro Moreno, «Un Ángel te Consuela«, «El Padre» y «Amanecer en Triana«, todas ellas de Sánchez Martín de nuevo.
Así, vino a quedar esbozada una recogida radiantemente de ensueño, con fragmentos de obras que reflejan a la perfección ese estilo tan personal de la formación jienense, que encajó perfectamente con el estilo de un paso de misterio que pudo gozar de una formación a la altura de las circunstancias y del histórico momento vivido.





